Expedición al Djebel Ouarkziz, Reg Labyad y Montes Aydar. Navidades 2016.

Como viene ya siendo tradición, hemos vuelto a pasar el cambio de año en el desierto. En esta ocasión el principal objetivo de la expedición ha sido instalar varios bloques de cámaras-trampa, que serán retiradas el próximo mes de abril. La idea es conseguir un elevado esfuerzo de foto-trampeo que nos permita obtener información de calidad sobre distintos aspectos de la ecología de los medianos y grandes mamíferos de nuestra región de estudio. Por supuesto, también esperamos captar imágenes de algunas especies que hasta ahora o bien han esquivado las cámaras, o bien tenemos dudas sobre su presencia actual.

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Hemos dejado instaladas 34 cámaras en cinco zonas distintas que representan a importantes biotopos locales: áreas abruptas del Djebel Ourkziz, oueds cubiertos de acacias del Reg Labyad, ramblas entre las oscuras lomas del Aydar Negro y por fin en algún oasis perdido. Si todo va bien (el viento no causa exceso de disparos, los lugareños respetan el material…), la próxima primavera tal vez colectemos interesantes imágenes de gacelas de Cuvier, arruís saharianos, lobos dorados, gatos, zorros, rateles, etc. Y quien sabe si caerá la esquiva mangosta esbelta, la zorrilla líbica o incluso la amenazadísima hiena rayada (puestos a imaginar: el guepardo sahariano sería el premio máximo).

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Durante la instalación de las cámaras hemos aprovechado para tomar más datos sobre la fauna del desierto y, en particular, recoger muestras de carnívoros para su análisis molecular, actividad que desarrollamos en el marco de una colaboración entre Harmusch y la Estación Biológica de Doñana. Destacamos la observación de diez gacelas de Cuvier distintas y veinticuatro carnívoros de seis especies, casi todos ellos durante foqueos nocturnos a pie: siete lobos dorados, cuatro zorros rojos, un zorro de Ruppel, nueve gatos monteses, dos ginetas y un ratel. Este último se trata de la primera observación directa de este gran mustélido por nuestro equipo.

Sin duda, ha sido la expedición del ratel, pues además de disfrutarlo en directo, hemos encontrado gran cantidad de huellas y excrementos que serán muy útiles para continuar con los estudios de su ecología trófica. Las observaciones de aves tampoco han estado mal, como es norma, y entre los herpetos, nuestro colaborador habitual Luis Cardenete encontró una serpiente gato norteafricana, un registro muy importante debido a la notable escasez de datos en Marruecos.

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La nota negra la puso una partida de cazadores que nos encontramos en el Aydar Rojo. Venían con su todo-terreno desde El Aaiúm a por gacelas de Cuvier y de arruís, como nos confesaron sin ningún tapujo. Aunque en realidad esta gente le dispara a todo bicho viviente. Eso sí, muy amablemente nos ofrecieron una liebre que acababan de matar desde su vehículo. En esta región de enorme valor para la conservación de la fauna sahariana los furtivos siguen campando a sus anchas. Menos mal que la orografía juega a favor de la fauna, dando algo de protección a los animales que aún sobreviven a los dañinos depredadores humanos. Pero ¿hasta cuándo?

En este viaje hemos encontrado el desierto en una de sus versiones más espectaculares por las copiosas lluvias caídas en noviembre. La floración de miles de margaritas amarillas, gamones y lirios hace que las habitualmente desoladas laderas de los cerros aparezcan llenas de color. En los oueds hemos visto abundantes parches de intenso verde que  se nos antojaban norteñas praderas totalmente desubicadas. La explosión de vida animal esta primavera va a ser muy notable, a ver qué nos cuentan las cámaras-trampa.

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Como siempre, nuestro más sincero agradecimiento al profesor Abdeljebbar Qninba por la gestión del permiso de investigación, y a Bujarkay, por los excelentes todo-terrenos que pone a nuestra disposición. Han participado en la expedición: Ángel Arredondo, Inma Cancio, Jose María Gil-Sánchez, Miguel Ángel Díaz-Portero, Javier Herrera-Sánchez,  Javier Rodríguez-Siles, Juanma Sáez-Muñoz, Gerardo Valenzuela, Ugo Melone y Luis Fernández-Cardenete.

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Expedición al Oued Afra y al Oued Khat. Diciembre 2015.

El pasado mes de diciembre de 2015 realizamos una expedición zoológica al Sáhara Atlántico de diez días de duración, con el beneplácito del Alto Comisariado de Aguas, Bosques y Lucha Contra la Desertificación de Marruecos. En esta ocasión nos acompañó Benigno Varillas, todo un inmenso honor para Harmusch. Los principales objetivos fueron dos: 1) intentar obtener fotografías mediante cámaras trampa de la esquiva mangosta esbelta en el Oued Afra, y 2) prospectar la cuenca del Oued Khat en busca de gacelas dorcas. Además, como de costumbre, recopilamos datos sobre el resto fauna vertebrada sahariana.

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Áreas prospectadas

Para “capturar” imágenes de la escurridiza mangosta, se instalaron 20 cámaras de infrarrojos pasivos en un área donde esta especie parece ser relativamente común, a juzgar por la cantidad de huellas que localizamos en expediciones previas. Estas cámaras permanecieron activas durante 5 días, tiempo demasiado limitado impuesto por la logística de la expedición. Y, de nuevo, no pudimos obtener ninguna foto de la especie objetivo. En experiencias similares previas (por ejemplo en abril de 2014) comprobamos como las huellas llegaban a quedarse a pocos metros del campo de las cámaras, pero el atrayente no funcionaba. En esta nueva ocasión, colocamos un atrayente de eficacia probada por uno de los nuestros en el desierto del Namib (Jesús Bautista), donde el año pasado consiguió foto-capturar mangostas esbeltas.

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Gato de las arenas (Felis margarita) en el Oued Afra, olisqueando el atrayente olfativo.

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Feneco (Vulpes zerda) en el Oued Afra.

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Ratel (Mellivora capensis) en el Oued Afra.

Lamentablemente, cinco días es poco esfuerzo y, de hecho, durante la retirada de las cámaras no se detectaron huellas de mangostas, por lo que es posible que en ese tiempo ningún ejemplar pasara por las proximidades. Eso sí, conseguimos un buen premio de consolación, ya que dos cámaras capturaron imágenes de gato de las arenas, probablemente de las primeras que se obtienen de la especie con este método. Este hecho, junto con los datos previos que hemos obtenido in situ, nos ha animado a solicitar un proyecto  a la Fundación Panthera, con el fin de estudiar a este pequeño gato desértico mediante foto-trampeo. Esperemos tener suerte y nos concedan la ayuda económica solicitaba (14.000 USD), pues es una de las especies de felino más desconocidas del Planeta y nuestra zona ofrece grandes posibilidades para su investigación. Las cámaras también tomaron numerosas imágenes de feneco, zorro rojo, gato montés africano y, por segunda vez en nuestras expediciones, de ratel.

El Oued Khat es un paleo-cauce afluente de la Sequiat Al Hamra por su margen izquierda, que llega desde una remota área del Sáhara Atlántico. Allí las gacelas dorcas fueron comunes en tiempos del profesor Valverde, allá por los años 60 y 70 del pasado siglo, aunque la explotación de la cercana mina de fosfatos de Bou Craa trajo un incremento muy serio de la caza furtiva. Nuestro equipo accedió a la parte más meridional y lejana de la cuenca, donde pudimos realizar cuatro puntos de muestreo intensivo.

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Paisaje típico del Oued Khat.

No localizamos ninguna evidencia de presencia reciente de gacelas, tan sólo dos cuernos en el interior de un cubil de chacal o de hiena rayada. Nuestros datos ponen en evidencia la mala situación de los ungulados silvestres en el Sáhara, para los que las eventuales medidas de protección llegarán demasiado tarde en amplias zonas, si es que  llegan. Es realmente triste ver esos bellos paisajes vacíos de sus otrora abundantes antílopes y avestruces. Aunque bien es cierto que mantienen unas condiciones aparentemente adecuadas para el retorno de las dorcas, los mohors y los órices cimitarra. Si los habitantes humanos del desierto lo permiten y lo reclaman, ojalá podamos colaborar en ello.

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Cuernos de macho de gacela dorcas (Gazella dorcas) del Oued Khat.

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Huella de caracal (Caracal caracal) en el Oued Khat, detalle de la impresión de una pata posterior tomado de un rastro completo.

Por fortuna, otras especies van aguantando el tipo. Hemos vuelto a encontrar un rastro muy completo de caracal (en enero de 2014 dimos con otro cerca de Aousserd) en el Khat, y una noche escuchamos claramente el reclamo de un ejemplar en celo en el Oued Ksat (Aydar Negro). Estos datos van confirmado la presencia de una población desértica de muy baja densidad y tal vez fragmentada, pero en apariencia muy extendida. Otros carnívoros observados directamente en fueron los ubicuos chacales (los lobos dorados norteafricanos), feneco y gato montés, así como huellas de zorro de Ruppell.

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Alondra ibis (Alaemon alaudipes) en el Oued Khat.

Entre los micro-mamíferos, desatacan por su interés biogeográfico las observaciones de meriones líbico y jid gordo. Se observaron 33 especies de aves, entre ellas el búho desértico, hallazgo que ha permitido obtener más egagrópilas para los estudios de alimentación. Por último, como siempre, agradecemos a Bujarkay los magníficos Defender que pone a nuestra disposición, y la gran amabilidad del profesor Abdeljebbar Qninba por gestionarnos los permisos de investigación.

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Equipo expedicionario. Diciembre 2015

Más información sobre expediciones y hallazgos en nuestro libro, >>sigue el link>>

Harmusch en el congreso de la SECEM

Las expediciones saharianas van dando sus frutos científicos. A lo largo de varios años hemos ido acumulando la experiencia logística necesaria para movernos por el Sahara y vamos sacando partido a un territorio fascinante que no deja de darnos sorpresas. Gran parte de este conocimiento se recoge en el libro que recientemente hemos publicado, Harmusch. Expediciones zoológicas al Sahara Atlántico. La presencia en diversos congresos nos permite ir poniendo en orden las ideas y trabajar los datos que vamos recolectando.

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Coalición de machos fotografiados mediante cámara trampa durante la realización de este estudio.

El día 5 de diciembre, en el XII congreso de la SECEM celebrado en Burgos, tuvo lugar la presentación de la charla “Ecología alimentaría del ratel (Mellivora capensis) en medios saharianos” donde se expuso los datos hasta ahora inéditos sobre la ecología trófica para esta especie. Este estudio fue posible gracias a las expediciones llevadas a cabo por Harmusch en el Sahara Atlántico desde el 2011 al 2014. El análisis de los excrementos recogidos y el seguimiento de sus rastros revelaron una interesante estrategia trófica que este fascinante carnívoro generalista adquiere en el Sáhara y probablemente en el norte de África. Los datos obtenidos indicaron que el lagarto de cola espinosa (Uromastyx sp.) presenta un papel fundamental en su dieta siendo la principal presa consumida. Esto lo convertiría en un especialista facultativo cuando esta presa se encuentra presente. El ratel se le considera casi amenazado (NT) por Marruecos y está protegido por la ley en la región del Sahara Atlántico donde se realizó este estudio. A pesar de ello, se desconoce gran parte de su biología en el norte de África. Mejorar nuestro conocimiento sobre las especies es de gran importancia para poder llevar a cabo medidas de conservación y gestionar eficientemente los hábitats de las poblaciones de especies amenazadas.

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Rastro de ratel donde se puede observar en la arena la marca dejada por la poderosa garra de la extremidad anterior, la cual nos recuerda a nuestro tejón euroasiático, y le otorgan de una fabulosa capacidad cavadora con la que obtiene la mayoría de sus presas.