Nuevo proyecto de Harmusch: situación y biología del gato de las arenas (Felis margarita) en el límite septentrional del Sáhara Atlántico.

El gato de las arenas (Felis margarita) es una de las especies de felino peor conocida. En parte debido a que su hábitat coincide con regiones remotas, en medios desérticos extremos, del norte de África, Península Arábiga y Asia central. Además, su distribución real dista bastante de encontrase bien determinada. La UICN lo ha reclasificado recientemente como en “Riesgo Menor” debido a su asumido amplio rango de presencia. Sin embargo, la triste realidad es que a fecha de hoy no se dispone de datos de calidad acerca de su situación local y de sus tendencias demográficas.

Imagen del área de estudio correspondiente al bloque preliminar de muestreo realizado entre diciembre de 2018 y abril de 2019.

Se han propuesto cuatro sub-especies, una africana, otra arábiga y dos asiáticas. La primera de ellas, la nominal (F. margarita margarita) mantiene uno de sus principales núcleos poblacionales, si no el más importante, en el Sáhara Atlántico. Al norte de esta vasta región, los datos sobre su estatus son muy escasos y oportunistas. Sin embargo, durante los sondeos de mamíferos realizados por Harmusch entre los años 2011 y 2018, hemos confirmado su presencia en la región comprendida entre el río Draa y la Seguia Al Hamra.

Esta circunstancia nos animó a iniciar un estudio acerca de su situación y biología dentro de dicha área. Investigación que hemos iniciado en 2018 en estrecha colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (Profesor Emilio Virgós)  y la Universidad Mohamed V de Rabat (Profesor Abdeljebbar Qninba) y, como siempre, con la necesaria autorización del Haut Commissariat aux Eaux Et Forêts et à la Lutte Contre la Désertification de Marruecos

Nuestros objetivos son definir su estatus y conocer mejor la ecología de este interesante gato adaptado a medios desérticos extremos, para lo cual hemos elegido utilizar una metodología no intrusiva, basada en foto-trampeo. Los datos recopilados por los muestreos sistemáticos con cámaras trampa permiten obtener datos sobre: 1) presencia, 2) abundancia, 3) estructura, demográfica, 4) selección de hábitat, 5) ritmos de actividad y 6 ) relaciones inter-específicas. Todo ello con relativo bajo esfuerzo y mínimas molestias.

Entre diciembre de 2018 y abril de 2019 hemos realizado una evaluación metodológica de campo. Para ello instalamos un bloque de muestreo de 20 estaciones de foto-trampeo distribuidas en un área de 50 km2, con un diseño que persigue realizar estimas de densidad por métodos estadísticos de captura-recaptura. Este muestreo preliminar ha sido bastante satisfactorio, tanto por sus resultados respecto a la foto-captura de ejemplares (adecuadas para estimas de densidad), como por las lecciones prácticas aprendidas, aplicadas tanto a la colocación de cámaras en grandes llanuras saharianas azotadas por el viento, como al número de estaciones necesarias.

Ficha de identificación de una de los ejemplares de gato de las arenas detectado por las cámaras-trampa dentro del bloque preliminar de muestreo.

Nuestra intención es continuar con el estudio, centrándonos en el bloque preseleccionado y ampliando el muestreo a nuevos bloques, en función de los escenarios económicos que enfrentemos. Para ello esperamos contar con el apoyo del Zoo de Barcelona a través de la firma de un convenio de colaboración, en el marco de su importante línea de apoyo a la conservación in situ de especies amenazadas.

En busca del caracal (I)

El 18 de febrero un equipo formado por miembros y colaboradores de Harmusch parte de nuevo hacia el sur. Allí nos espera el Dr. Sidi Imad Cherkaoui y el investigador doctorando Thomas Lahlafi . Este equipo hispano-marroquí muestreará una zona del Medio Atlas en busca de indicios de la presencia de caracal (Caracal caracal algira).

Como siempre, contamos con el importantísimo apoyo, colaboración y autorizaciones de “Le Haut Commissaire aux Eaux et Forest et a la Lutte contre la Desertification” del gobierno marroquí y, en esta ocasión, también con la colaboración del Parque Nacional Ifrane.

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Se busca al dueño de estas huellas

El caracal es un felino de tamaño medio con amplia distribución en África y sur de Asia, y que ocupa una amplia diversidad de hábitats. Aunque en el noroeste de África existe una de las zonas de distribución histórica, la poca información que se tiene de la especie indica que este felino aparece de forma intermitente y en  densidades muy bajas.

En las últimas décadas y en el área de trabajo que nos proponemos prospectar, solo existen algunas observaciones e indicios de la especie ─incluida una cita del propio Dr. Sidi Imad─ y rastros de su presencia hallados por miembros de Harmusch, esta vez actuando en calidad de técnicos contratados dentro de un proyecto de la Universidad de Alicante.

El equipo de campo, con amplia experiencia en trabajos con felinos silvestres, muestreará la zona para confirmar si existe o no una población estable de la especie y, si así fuese, obtener primeras aproximaciones a aspectos ecológico básicos como su densidad de población, alimentación, etc.

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Por esos campos del señor…o de Alá

Jornadas Alzacola. Conclusiones.

Tal y como anunciamos os ofrecemos las conclusiones de las jornadas técnicas celebradas en Villa del Río. Hemos tardado un poco más de la cuenta debido a los esfuerzos de síntesis y edición que merecía la categoría del evento y de la gente que acudió. Además ahora mismo nos encontramos inmersos en plena preparación de la expedición navideña. Los wasaps y correos van y vienen para preparar provisiones, jerrycans y cámaras trampa. Mientras uno busca planchas para la arena otro trata de hacerse con algún track que nos pueda sacar de un probable atolladero. Mientras uno busca el vino para pasar el fin de año entre las arenas, otro negocia los permisos y otro resuelve el problema de los ferrys.

Así que aquí os dejamos con las conclusiones de estas magníficas jornadas y terminamos de afinar detalles que nos permitan volver al desierto y, sobre todo, nos garanticen volver para contarlo. ¡Felices Fiestas!

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I Jornadas Técnicas sobre el alzacola rojizo: estado de conservación y amenazas

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Los días 19 y 20 de noviembre tendrán lugar en Villa del Río (Córdoba) las “I Jornadas Técnicas sobre el alzacola rojizo: estado de conservación y amenazas”. Organizado por nuestra Asociación de Conservación de Fauna, Harmusch.

La drástica transformación y fragmentación del hábitat sumado a los usos intensivos de herbicidas y pesticidas están provocando un alarmante declive en las poblaciones del alzacola rojizo debido a que sus zonas de reproducción están vinculadas a zonas agrícolas fundamentalmente. Por ello, la  organización de estas Jornadas nace de una urgente necesidad  de crear un punto de encuentro entre profesionales dedicados al estudio de esta especie y otros especialistas en gestión de la conservación, producción integrada y custodia de territorio. Podéis ver más detalles sobre  nuestro estudio pinchando aquí.

El día 19 será  de Jornadas abiertas para todo el público que tenga interés, donde se expondrán charlas sobre los trabajos de seguimiento realizados con esta especie en diferentes puntos geográficos a nivel nacional y otras sobre gestión de zonas agrícolas y custodia de territorio.

El día 20 será dedicado exclusivamente a los Grupos de trabajo formados por personas que fueron previamente invitadas y que cuentan con experiencia, conocimiento e interés en las temáticas propuestas anteriormente.

Gracias al apoyo y colaboración del Ayuntamiento de Villa del Río, Instituto de Investigación y Formación Agraria y  Pesquera (IFAPA), grupo de anillamiento Fahs All Ballut, Sierra Morena Active, Revista Quercus y Deportes Natura tendremos la oportunidad de debatir y trabajar sobre aspectos claves para la conservación de esta especie amenazada.

Lugar de celebración:

Día 19 de noviembre. Jornadas abiertas para todo el público interesado.  A partir de 9:30 en el Salón de Plenos (Ayuntamiento de Villa del Río, Córdoba).

Día 20 de noviembre para grupos de trabajo en la Casa de La Juventud (Villa del Río)

Próximamente publicaremos el Programa de las Jornadas con más detalles.

Para más información: proyectoalzacola@harmush.com

Nota sobre el estudio del Alzacola rojizo

Tras los  tórridos meses estivales podemos poner fin a la nueva  temporada de estudio de la población de alzacola rojizo (Erythropygia galactotes), localmente conocido como “rubica”. Es una de esas actividades colaterales (para más detalle véase el proyecto) que miembros de Harmusch desarrollan en paralelo junto a otro tipo de iniciativas mientras llega el tiempo de las expediciones saharianas.

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Alzacola rojizo (Erythropygia galactotes)

Trabajando en estrecha colaboración con el grupo de anillamiento Fahs Al Ballut, venimos realizando el seguimiento desde 2014 de una población concreta de alzacola rojizo localizada entre las provincias de Jaén y Córdoba. Además hemos contado con aval científico de Emilio Virgós, profesor titular del Departamento de Biología, Geología, Física y Química inorgánica de la Universidad Rey Juan Carlos y apoyo de  instituciones locales.

Nuestro trabajo se ha basado principalmente en el seguimiento de la población de alzacolas mediante censos, búsqueda de nidos, marcaje con anilla metálica y PVC y estudio de la disponibilidad de recursos alimenticios a partir de trampeo de insectos. Los resultados obtenidos en estos años indican que se trata de una población con un tamaño mínimo de 50 individuos y que muestra fidelidad por el territorio, habiéndose obtenido alrededor de un 36% de recapturas respecto a los ejemplares marcados en el año 2015.

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Colocando redes para la captura y anillamiento de ejemplares

Por otro lado, el estudio de la disponibilidad de alimento muestra que el viñedo es el hábitat con mayor diversidad de insectos, por encima del ecotono viñedo/olivar y del propio olivar. Este hecho, unido al elevado número de nidos localizados en el interior del viñedo, parece indicar una alta selección de este hábitat por parte del alzacola. La reciente sustitución de parte de la superficie de viñedo por olivar (un 32,6% entre el año 2014 y 2015) y el futuro incierto del viñedo que aún permanece implantado podrían poner en peligro esta población.

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Buscando nidos en el viñedo…

Los “parches” de viñedo inmersos en una matriz de olivar aportan heterogeneidad en el hábitat a nivel estructural (zona de alimentación y nidificación), así como diversidad alimentaria. La simplificación del paisaje agrícola, unida al carácter intensivo del cultivo del olivar en esta zona, con una elevada utilización de pesticidas y herbicidas y ausencia de lindes de vegetación, suponen una amenaza para el alzacola y otras especies ligadas a agroecosistemas.

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…encontrando nidos en el viñedo

Harmush continuará durante los próximos años trabajando en el seguimiento y conservación  de esta especie,  así como en las líneas de custodia de territorio, ecología y gestión de la conservación del hábitat.

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Mientras tanto

Una aguerrida tropa de biólogos se afana por encontrar alzacolas, un pequeño paseriforme catalogado como especie en peligro de extinción en el Libro Rojo de las Aves de España. Se trata de estimar la población local de alzacola mediante transectos y estaciones de escucha. Montan redes para atrapar aves y anillarlas; ¿de dónde vienen? ¿adónde irán? La severidad del verano no les echa para atrás; con paciencia recorren barbechos y eriales, tierras de cultivo. Llevan parte de sus ropajes saharianos, los mismos prismáticos. La misma mochililla con los apechusques necesarios.

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Alzacolas (Cercotrichas galactotes)

Son parte de Harmusch, el indómito grupúsculo al acecho de fauna, de vuelta al familiar monte mediterráneo. Ángel, Migue, Bego y Javi, comandados por Inma, van dando forma a otro de esos proyectos que buscan fondos y le sobra entusiasmo, otro de esos proyectos tan necesario que, a pesar de no rascar nada, sigue su curso.

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Colocando redes en un viñedo

Mientras tanto, el Indio bucea por las selvas americanas. Desde hace un año anda exiliado por tierras de Ecuador, país que le ha acogido con los brazos abiertos por medio del programa Prometeo. En calidad de profesor invitado de la Universidad Católica del Ecuador, forma parte de un proyecto de investigación liderado por el Dr. Santiago Espinosa, experto en jaguares.

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El océano forestal. Selva amazónica en Pastaza (Ecuador)

Se trata de investigar los conflictos entre ganaderos y grandes felinos (jaguares y pumas) en los entornos del Parque Nacional de Yasuní y de la Reserva de Producción de Fauna de Cuyaveno, ubicados en pleno Alto Amazonas, la zona más biodiversa del Planeta. Recientemente se han ampliado los horizontes del proyecto, con lo que ha podido confraternizar con la comunidad de Sharamensta, trabajando mano a mano con estos bravos indígenas, conocidos antaño por la costumbre de reducir las cabezas de sus enemigos. El Indio rodeado de indios.

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El Indio et al.

Ha desarrollado un intenso trabajo de campo que, entre otras faenas, ha consistido en desplegar por la selva varios bloques de foto-trampeo, de 30 cámaras-trampa cada uno, lo que ha sumado un pateo acumulado, nada despreciable, de 300 km en busca de rastrear jaguares y pumas. El objetivo fue establecer la situación de sendas especies y sus presas asociadas: tapires, pecaríes, venados, pacas, agutíes, armadillos, etc. Desde Quito, tras sacudirse el cansancio, rascarse las picaduras y poner en orden la información que va recolectando, nos cuenta (a través del whatsapp) detalles de una experiencia única, como cabe esperar en semejante entorno. Ha caminado por bosques primarios inalterados llenos de una vida mega-diversa. Las fotos que adjunta nos hacen salivar:

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Estaciones de fototrampeo en las que han “caído” jaguares y tapires

La jungla es un medio muy duro, por las condiciones climáticas extremas, las dificultades de desplazamiento y la legión de bichos cuya principal tarea es hacerte la vida imposible. No en vano, estuvo una semana hospitalizado con malaria, otro recuerdo para toda la vida. En el corazón se lleva todas las vivencias compartidas con tan buena gente. Y en el hígado el Plasmodium vivax, enquistado para siempre.

Nos adiestramos en el fototrampeo. Juanma y Javi Herrera, no paran de probar opciones y disfrutar con la fauna local. Si uno se va hasta el quinto infierno para ver qué hay, parece lógico conocer los alrededores de tu casa. Desde abril de 2015 Juanma se ha propuesto hacer un inventario de carnívoros en la parte de la cuenca del río Tinto, una de las zonas mejor conservadas del bosque mediterráneo. Se trata de una zona muy abrupta y salvaje que ha mantenido lobos hasta principios de los años 90.

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Juanma colocando una cámara trampa que, como podemos apreciar, da sus frutos.

Javi Herrera sobrevive como un ermitaño en Grazalema. Su idea es actualizar el estado de la fauna de cierto porte, medianos y grandes mamíferos, en el Parque. De paso quiere comprobar si hay especies invasoras, como mapaches y cerdos vietnamitas, una nueva amenaza de los tiempos de la globalización.

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Javier Herrera entre la hojarasca, preparándose para sorprender a un corzo. Lo consiguió.

En ambos casos hay un objetivo transversal que entronca con otra de las investigaciones del Indio, reunir datos sobre el estatus del gato montés en el sur peninsular. Toda fotocaptura tiene un propósito.

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¿Quién descubre a quién?

El Ninja se dedica a radiomarcar y anillar pollos de águila real en el marco de un proyecto autofianciado de Wildersouth. Y Emil, nuestro hombre en California, parece que no lo pasa mal entre pumas y lobos.

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Lo que hace Papá Noel mientras llega la hora de irse con los renos

Mientras tanto, presentamos en congresos los hallazgos de otros viajes. Mascamos datos que han de alimentar futuras publicaciones. Damos a conocer nuestra primera obra, un libro que mezcla aventura y ciencia. Esperamos meses a que se resuelvan convocatorias, nos digan si nos aceptan o no artículos a los que ya hemos dado muchas vueltas. Sí, buena parte del tiempo se gasta en esperas. Y en difundir al grupo por dónde van los tiros.

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Presentación en el Congreso SECEM de nuestro libro

El Indio, desde Ecuador, y los dos Javis se parten el pecho haciendo contactos y redactando propuestas. Salva hace pruebas con los drones, un artefacto al que parece que le podemos sacar partido; a la par, su labor divulgativa en redes sociales parece que poco a poco nos va haciendo más visibles. De paso se descuelga por acantilados, jugándose el tipo, con un trasiego de pollos de águila perdicera, de arriba para abajo. Estos «rescates» (dentro del proyecto de conservación Life Bonelli) se han llevado a cabo por toda Andalucía, con el fin de reintroducir pollos en lugares como Mallorca y Alava.

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Gerardo aprovecha sus escasos y preciados momentos de asueto para mantener a tono su puntería con los prismáticos. La crianza le resta opciones de pisar el campo, pero se ha procurado un patio de recreo muy particular, uno con linces. Así que en cuanto puede se lanza a caminar y otea el horizonte. Para un excelso buscador de gatos no es mal premio ver con frecuencia al felino más amenazado de todos, a nuestro lince ibérico.

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Lince ibérico

Mientras tanto, me dedico a escribir en diversos frentes. Se trata de echar semillas a ver si alguna germina. Después de seis meses de trabajo intenso, por fin he terminado el libro Desertificación y desiertos, que supuestamente publicará el CSIC en su colección ‘¿Qué sabemos de?’ Sigo con mi particular Teoría del Limbo y la redacción de posts para una variopinta colección de blogs me lleva a recordar las implicaciones de ser escritor: no iba a ser fácil.

De vez en cuando el Sahara manda alguna bocanada de aire cálido y polvoriento hacia Europa, para que sepamos que allí sigue.  Transcurre el verano y el solazo calcina las rutas que nos gusta seguir en el dulce invierno sahariano. Mientras tanto cada uno busca su sombra, lugares figurados y también reales en los que aguardar a que llegue nuestro momento.

Expediciones zoológicas al Sahara Atlántico

Uno nunca sabe muy bien cómo le ven desde fuera. Cuando se trata de un grupo más o menos heterogéneo aunque con intereses y gustos en común, como puede ser Harmusch, lo que uno puede esperar es que a veces nos cataloguen como un poco descarriados, algo atípicos, con alguna cosa interesante que contar. Aunque tampoco podemos enfadarnos si alguien nos califica de personajes inmaduros en busca de sueños imposibles.

La idea de escribir este libro surge tras el interés que Nacho Ruiz, editor de Ediciones Rodeno, nos muestra tras leer un artículo publicado en Quercus (Asociación Harmusch. 2015. Tras los pasos de Valverde: expediciones al Sahara Occidental. Quercus. Cuaderno 348: 26-33) en el que dábamos cuenta de nuestras expediciones al Sahara y sus hallazgos zoológicos. Así, el verano transcurre entre calores soporíferos y versiones que de los distintos capítulos nos enviamos de unos a otros y que, poco a poco, se van puliendo y ensamblando.

Consideramos que era importante contar con un prologuista cualificado, alguna figura relevante que nos permitiese añadir interés al libro. Cuál fue mi sorpresa cuando Benigno Varillas se prestó para tal cometido. Para mí era una especie de reencuentro, puesto que a Benigno lo conocí, cuando era niño, gracias a que mi padre, Silvio Martínez, y su gran amigo Miguel Ángel García-Dory que contribuyeron con artículos cuando Quercus echaba a andar. Benigno Varillas fue el fundador de una revista que es referencia en el ecologismo español y su maestría narradora se consagró definitivamente, en mi opinión, con una excelsa biografía sobre Félix Rodríguez de la Fuente, libro de más de 700 páginas que no pude parar de leer.

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Rumbo sur

Como escritor me correspondió redactar una buena parte del libro y revisar todo lo que se iba haciendo. Cuando llegó a mis manos el prólogo de Benigno me quedé algo más que sorprendido. Lo cierto es que me emocioné. Advertí cómo nos veían desde fuera y, aunque como dije al principio las opiniones pueden ser muy diversas, está era relevante, porque provenía de un periodista ambiental consagrado que, por ejemplo, ha recibido el Premio Nacional de Medioambiente. Así comienza su prólogo Benigno Varillas:

«África fue el último continente explorado por los europeos. A su nombre quedó asociada la imagen de expedicionarios de leyenda que se abrieron paso por sus costas, sabanas, selvas y desiertos. A esa saga de hombres míticos pertenecen los curtidos naturalistas que en este libro hacen balance de sus aventuras por el Sáhara, descubriendo mucha de su fauna que se creía extinguida. Son los últimos representantes de una estirpe de espíritus libres, llenos de curiosidad y pasión por ver de cerca y saber más de la vida salvaje».

Lo que uno siente tras leer este párrafo y verse incluido en esa saga es una inmensa alegría por haber tenido la oportunidad de formar parte de Harmusch y disfrutar de la sabiduría de mis compañeros, de su amistad y de su compañía. De repente las cosas cobran sentido y aunque las expediciones no tengan por objeto buscar reconocimiento, ni palabras de este calibre, es imposible no sentirse reconfortado por ellas.

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Explorando una cubil de hienas, en plena acción

Han sido muchos años de dar bandazos, por selvas, desiertos y montañas (y lo que queda), han sido unos meses duros de redacción, de discusiones (amistosas) con los compañeros de aventura para que el libro llegase a buen puerto. Por fin el libro se presentó en la SECEM y ya está a vuestra disposición.

En él el lector podrá encontrar al menos dos cosas. En primer lugar una narración desenfadada del devenir de las expediciones, que permitirá conocer de primera mano los detalles logísticos y más o menos divertidos de estos viajes. La segunda parte se vale de un lenguaje más técnico para exponer, a partir de los sondeos faunísticos llevados a cabo, los hallazgos científicos y nuestras primeras conclusiones sobre el estado de estos sugerentes y duros ecosistemas.

Desde Harmusch queremos transmitir al público de todo tipo el extraordinario valor de estos ecosistemas. Somos conscientes de que los temas que aquí se tratan nunca fueron muy rentables, aunque tienen buena prensa. Pese a todos los obstáculos que hemos ido encontrando vamos montando nuestras vidas en torno a estos sueños, sueños que ya nos encargamos nosotros de luchar para hacerlos realidad.

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Parte de Harmusch con el insigne Benigno Varillas, en la presentación de la SECEM

Queremos agradecer desde aquí a nuestro editor todo su esfuerzo para que este proyecto saliese adelante, muchas gracias Nacho. Y como colofón otro parrafito de Benigno:

«Esta dinastía de pacíficos exploradores amantes de la vida salvaje siempre fue escasa entre las castas, estas ya en sentido peyorativo, de los neolíticos pastores, agricultores y guerreros que desde hace 9.000 años dominan el planeta y han superpoblado el mundo de esclavos hasta la saturación. Nuestros naturalistas son herederos de la especie de sapiens libres del Paleolítico, aquellos que supieron mantener el equilibrio poblacional y mental con la naturaleza durante 100.000 años. Y son la avanzadilla del hombre del futuro, capaz de entenderse con el resto de los seres vivos y consigo mismos. De disfrutar la Tierra».

¡¡Gracias maestro!!

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La avanzadilla

Los neumáticos ya trituran piedras por los peladeros saharianos. Tres de los nuestros, Baldera, Javi Herrera y el Indio, van por delante abriendo huella. El resto, todavía en la península, se relame con el goteo de noticias que, intempestivamente, llegan por el wasap. Los últimos preparativos avanzan a marchas forzadas y el grueso de la expedición partirá en breve. Parece que el mal tiempo también se ha instalado por aquellas latitudes y las cosas resultan durillas.

Paisaje nublado

Ir antes puede ser decisivo. Significa tener cámaras trabajando durante mucho tiempo, lo que aumenta las posibilidades de detectar caracal, uno de los premios que vamos buscando. Esto significa, a su vez, un trabajo previo de gabinete para detectar las zonas más interesantes. Una vez hechos estos deberes nuestros colegas se han personado en los lugares elegidos, los han pateado, prospectado y estudiado en detalle. Y entonces, comprendiendo el paisaje, han actuado.

Explorando

Hace un frío inusitado. Del carajo, viejo. El día ha estado cuajado de nubes que amenazaban lluvia y después se rompían en jirones. La jornada ha sido durilla. Montan el campamento y se ponen toda la ropa de abrigo. Javi se sopla las manos como para hacer que se las calienta. Ahora sí que se echaba un cigarrito. Pero lo ha dejado. Esta noche se mete en la tienda.

Mastican en silencio la raquítica cena. Dentro del coche. Pan con foagrás. El sempiterno fuet. Al menos el pan es reciente. No hay fuego de campamento, ni una olla de pasta, de esas que glorifican y preparan con esmero Migue y Bego. Hablan de las huellas que han encontrado. De dónde colocar las cámaras. De la sensación que les depara el lugar; si es bueno o no para la fauna.

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Ir de avanzadilla es duro, aunque tiene sus recompensas. Un grupo pequeño que sobrevive de manera tan austera es proclive a la agilidad y la adaptación. Es eficaz. Pero lo mejor es que son los pioneros, los exploradores de vanguardia, los que van roturando territorio virgen. Los primeros en topar con las novedades. Y eso vivifica.

Por la mañana les sorprende un paisaje blanco. Ha nevado. Joder con el frío, joder con el desierto. Los días anteriores se levantaron con una capilla de escarcha, pero lo de hoy es una nevada en toda regla. Definitivamente los desiertos son tierras de contrastes y sorpresas. «Bueno viejo, vamos al pueblo ese que dejamos ayer atrás; un té calentito puede estar bien para quitarnos esta tiritera viejo».

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Es en el villorrio al que llegan donde encuentran una conexión wifi. Así nos envían las fotos que decoran el post. Y las novedades sobre sus hallazgos. «Los pajareros van a fliparla, viejo». También llegan consejos sobre el frío y una petición que da que pensar: «Si alguien tiene unas botas de sobra del 43, me vendría bien. Me he cargado las mías».

Dado el calibre de las botas del Indio la magnitud de los cascajares y pedregales por los que se han metido debe de ser antológico. Con toda esta información el segundo convoy, que está casi a punto, se frota las manos.

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Expedición al Negjyr y Oued Jenna, Enero 2015

El pasado mes de enero de 2015, la Asociación Harmusch realizó una expedición al Sáhara Atlántico con el objeto de evaluar la potencialidad de una zona para futuros estudios del gato de las arenas (Felis margarita), felino cuyos aspectos básicos acerca de su biología y  situación permanecen muy poco conocidos. El grupo estaba formado por ocho integrantes ─Joaquín Pérez, Miguel Ángel Díaz, Begoña Álvarez, J. M. Valderrama, Javier Herrera, Luis G. Cardenete, Nena F. Stols y Jose M. Gil─ que partieron el 10 de enero desde Marmolejo (provincia de Jaén, España) y regresaron el 22 del mismo mes. El viaje se llevó a cabo en dos Landrovers Defender alquilados a la empresa Bujarkay, a la que agradecemos desde aquí su buen hacer con nosotros y los magníficos vehículos que siempre nos facilitan. Tras más de tres horas aguardando en la frontera, por fin salimos de Tánger por la tarde y llegamos a las tierras del Sáhara al día siguiente, tras unos 1200 Km de ruta gracias al tesón de nuestros conductores (Joako, Luis y Javi: ¡gracias!) que solo paraban para repostar. Ya en el desierto, el recorrido fue: Laâyoune (El Ayum), Smara, Bir Anzarane, Aoussard y Dakhla, regresando a Laâyoune por la carretera de la costa.

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Las principales zonas prospectadas fueron el Negjyr y el Oued Jenna. El primero es un pequeño macizo rocoso de unos 60 km de longitud, donde a mediados del pasado siglo abundaban las gacelas mohor (Nanger dama mohor), los avestruces (Struthio camelus) e incluso había órices cimitarra (Oryx dammah), según pudo comprobar Jose Antonio Valverde en su primera expedición al por entonces Sáhara Español [1]. El Oued Jenna se localiza cerca del pueblo fronterizo de Aoussard, y destaca por sus formaciones bien conservadas de talhas (Acia tortilis raddina) múrkebas (Panicum turgidum) y el reg arenoso de ascaf (Nucularia perreni), donde en los últimos años se han observado numerosos gatos de las arenas [2]. A sendos lados de dicho oued se localizan varios montes isla, como el Gor Derraman, muy sugerentes tanto desde el punto de vista geológico como faunístico.

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Los resultados fueron muy llamativos, pues por un lado se pudieron localizar con facilidad frecuentes indicios de gato de las arenas, mientras que por otro se comprobó que la zona posee óptimas condiciones logísticas, salvando el problema de las minas. Existen dos tipos, las anticarro y las antipersona. Se utilizaron mayoritariamente en los años ochenta del siglo pasado, durante el conflicto bélico entre Marruecos y el Polisario. Salvo en áreas muy concretas y conocidas, donde abundan, en principio en nuestro recorrido son infrecuentes aunque también impredecibles. En cualquier caso, las zonas que más nos interesan no han registrado incidentes en los últimos años y los pastores nómadas hacen uso continuo de ellas.

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Durante el trabajo de campo pudimos realizar interesantes registros de fauna sahariana. Entre los mamíferos destacan tres observaciones de gacela dorcas occidental (Gacella dorcas neglecta), seis fenecs (Vulpes zerda), cuatro zorros de Rüppell (V. rueppelli) y un chacal dorado (Canis aureus); mediante foto-trampeo se obtuvieron dos registros de zorros de Rüppell y uno de gato montés norteafricano (Felis lybica); encontramos huellas de un macho solitario de arruí sahariano (Ammotragus lervia sahariensis), un rastro de caracal (Caracal caracal) que hasta donde sabemos es el primer registro de este felino para la región, tres rastros y un cráneo de ratel (Mellivora capensis), numerosos rastros de mangosta esbelta (Gallereda sanguinea), que también son los primeros registros en la región, y un rastro de zorrilla líbica (Ictonyx libica). Localizamos cinco cubiles de hiena rayada (Hyaena hyaena), uno de ellos relativamente reciente que resultó ser un auténtico osario por la increíble acumulación de huesos; en estos cubiles había muchos restos de gacela dorcas, así como cinco cuernos de gacela mohor y un maxilar superior de hiena. Con trampas Sherman se capturaron algunos jerbillos (Gerbillus sp.) y se vieron algunos jerbos (Jaculus sp) y liebres de sabana (Lepus microtis). En el caso de las aves, observamos casi todas las especies típicas de la zona, destacando un bando de unas 300 gangas coronadas (Pteocles coronatus), tres águilas reales (Aquila chryasetos), un búho real desértico (Bubo ascalaphus), un halcón borní (Falco biarmicus), tres prinias charlatanas (Spiloptila clamans) en el oued Jenna y numerosos gorriones saharianos (Passer simplex), calandrias picogruesas (Rhamphocoris clotbey), alondras ibis (Alaemon alaudipes), terreras sahariana (Ammomanes deserti) y colinegra (A. cincturus) collalbas desértica (Oenanthe deserti) y negra de Brehm (O. leucopyga), alcaraván (Burhinus oedicnemus), corredores saharianos (Cursorius cursor), ratoneros moros (Buteo rufinus), cuervos cuellirrojos (Corvus ruficollis), alcaudones reales (Lanius excubitor algeriensis), curruca tomillera (Sylvia conspicillata), etc. Vamos, un auténtico paraíso para los ornitólogos. Los herpetos escasearon por el frío invernal, aunque al menos se consiguieron, entre otros, tres registros de varano del desierto (Varanus griseus), una víbora cornuda (Cerastes cerastes) y numerosos dobs (Uromastyx nigriventris).

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Por último, destacar la magnífica acogida que nos dieron los miembros de la Asociación Nature Initiative (ANI) en Dakhla, donde a nuestra salida de su desierto, nos agasajaron con la amable hospitalidad de los habitantes de estas duras pero bellas tierras. En su sede, Taoufik El Balla nos informó sobre los importantes trabajos que desarrolla esta asociación para la conservación del medio ambiente de la región del Oued Eddahab Lagoira (para nosotros, Río de Oro y La Güera); por el interés de nuestra asociación, destacamos el programa de reintroducción de la gacela mohor, el órice cimitarra y el avestruz sahariano, así como el programa de conservación de la población sahariana de la muy amenazada foca monje (Monachus monachus). Ambos están ofreciendo resultados muy esperanzadores y ojalá que pronto veamos la expansión de las focas y a estos antílopes y avestruces corriendo de nuevo libres por el desierto.

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[1] Valverde, J.A. 1957. Aves del Sahara Español (estudio ecológico del desierto). Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Estudios africanos, Madrid.

[2] Sliwa, A., Breton, G. y Chevalier, F. 2013. Sand cat sightings in the Moroccan Sahara. Catnews 59, 28-30.