Águilas reales al borde de la extinción en Etiopía

Las montañas Bale, al sur de Etiopía, se elevan por encima de los 4.300 metros. En sus partes altas abundan los páramos y pastizales afro-alpinos salpicados de lobelias (Lobelia deckenii). A sus pies discurren innumerables cursos de agua que atraviesan amplios valles tapizados por bosques de ericáceas. Esta cadena montañosa constituye un singular refugio para la fauna y la flora de la región, albergando un gran número de endemismos y especies amenazadas. Mamíferos como el Nyala de montaña (Tragelaphus buxtoni) o el lobo etíope (Canis simensis) son dos de los emblemas del Parque Nacional Bale, figura legislativa bajo la que este espacio natural ha encontrado protección. Otros mamíferos destacados que habitan estos paisajes son los damanes (Heterohyrax brucei, Procavia capensis sub. endémica P. capensis capillosa), saltarrocas (Oreotragus oreotragyus) o babuinos (Papio anubis). También podemos encontrar diversas especies de carnívoros, como hienas (Crocuta crocuta), leopardos (Panthera pardus), licaones (Lycaon pictus), servales (Leptailurus serval) e incluso pequeños grupos de leones (Panthera leo) que se refugian en las zonas más remotas del bosque tropical montano de Harenna Forest.

Laguna Negra

Sorprende la diversidad y abundancia de la comunidad de micromamíferos con 21 especies de roedores descritas, 9 de las cuales son exclusivas de estas montañas, como la rata topo gigante (Tachyoryctes macrocephalus). Su biomasa se ha comparado con la de herbívoros del Masai Mara y constituye la base trófica de la comunidad de predadores como el lobo etíope, especializado en la caza de estos micromamíferos, o de la rica comunidad de rapaces.

En efecto, esta comunidad de aves rapaces es muy significativa, destacando densas poblaciones reproductoras de águila cafre o de verreaux (Aquila verreauxii), de águila rapaz (Aquila rapax), ratonero augur (Buteo augur), halcones borní (Falco biarmicus) o quebrantahuesos (Gypaetus barbatus, sub. meridionalis), y la presencia de varias especies de águilas paleárticas que tienen en estas montañas su principal cuartel de invernada, como centenares de individuos de todas las edades de águilas de estepa (Aquila nipalensis), águilas imperiales orientales (Aquila heliaca) y águilas moteadas (Aquila clanga).

Ejemplar de lobo etíope (Canis simensis) avistado durante la expedición

En estas montañas sobrevive la única población de águila real (Aquila chrysaetos) de África tropical.  Esta pequeña y aislada población fue descubierta en los años noventa gracias a una observación aislada que el mítico ornitólogo Leslie Brown realizó en estos parajes y que más tarde relataría a su descubridor oficial, el ornitólogo francés Michele Clouet.  La población más cercana de la especie se localiza en la península arábiga, a más de 1500 kilómetros. Cabe reseñar, como dato anecdótico, que esta población cuenta con uno de los territorios conocidos a mayor altitud para la especie a nivel mundial, situado en el techo de estas montañas, a 4.270 metros.

Hacia este rincón salvaje se desplazaron tres miembros de Harmusch en noviembre de 2018, para participar en la expedición franco-española liderada por Jesús Bautista, especialista en águila real y miembro de Wilder South y Harmusch. El trabajo de campo se desarrolló en las extensas altiplanicies del valle de la Web y Sanetti Plateau, los sectores más altos del Parque Nacional. La expedición fue apoyada logísticamente por la Frankfurt Zoological Society (Neville Slade), la Ethiopian Wildlife Conservation Authority (EWCA) y la Ethiopian Wolf Conservation Program (EWCP), y tenía como objetivo el censo y seguimiento de esta singular población de águila real.

Durante los trabajos de campo se ha confirmado la presencia de, únicamente, cuatro parejas de águila real en la zona. Tres de ellas ya se localizaron en una expedición anterior, desarrollada en 2017. Todos los individuos observados presentaban un plumaje y diversas características que indicaban una edad avanzada. Quizá sea esta, junto con una elevada endogamia de esta población (probablemente desde hace décadas), la causa de su bajísima productividad, alrededor de 0,28 pollos por pareja en 2017. Nuestro colega francés Adam Wentworth ha realizado un control de productividad en febrero de 2019 y, desafortunadamente, ha constatado que ninguna de estas parejas consiguió sacar adelante ningún pollo.

Campamento de Laguna Negra

Estos factores y otros de origen antrópico, como la gran presión humana que en los últimos años se está produciendo dentro del Parque Nacional, están dibujando una tendencia poblacional regresiva que probablemente acabara con la extinción las últimas águilas reales etíopes, a no ser que se realice una gestión directa urgente sobre esta única y relicta población. Es esencial continuar en el seguimiento de esta población dado su pequeño tamaño, aislamiento y singularidad. Oficialmente no se conoce en qué subespecie están incluidos los pocos individuos de esta población, aunque datos genéticos preliminares muestran gran similitud con individuos de la subespecie homeyeri.

Wilder South y Harmusch seguirán estudiando esta población única que tanto interés tiene para la especie y para la biología de la conservación.

Miembros de Harmusch en uno de los puntos de observación