Détection de zones de conservation prioritaires dans le Sahara à l’aide de la Gazelle de Cuvier

Le Sahara est l’un des déserts ayant la plus grande importance biologique au monde, à la fois de par sa superficie (il occupe une énorme frange du continent africain et relie deux océans), et de par le nombre d’espèces qu’il abrite, ainsi que pour le haut degré de spécialisations et d’adaptations qu’elles présentent. Dans sa région atlantique, on retrouve une zone montagneuse importante, avec de nombreux fossés et rivières fossiles, en plus des vastes plaines et plateaux caillouteux, où se confond le désert du Sahara avec les régions biogéographiques du nord. C’est là que nous avons concentré nos efforts sur une étude à long terme de la faune saharienne, depuis le début de nos expéditions biologiques en 2011.

Dans notre dernier article, publié dans la prestigieuse revue Scientific Report, dans lequel collaborent des chercheurs de la Station Biologique des Zones Arides et de l’Institut scientifique de Rabat, nous avons utilisé les résultats de notre travail de terrain dans le Sahara Atlantique pour développer des modèles de répartition des espèces, afin d’identifier les zones optimales pour la Gazelle de Cuvier (Gazella cuvieri), espèce qui donna son nom à notre association : Harmusch (son nom en hassanya).

Zones d’intérêt particulier pour la conservation de la Gazelle de Cuvier. (a et c) Monts Aydar et mâle de Cuvier se nourrissant dans l’un de ses fossés. (b et d) Jbel Ouarkziz et juvéniles de la Gazelle de Cuvier. (d) avec l’aimable autorisation de Luis Llaneza.

Espèce endémique d’Afrique du Nord, cet ongulé souffre d’une persécution cynégétique sans relâche, il est donc actuellement très rare et sa distribution est extrêmement fragmentée. L’Union Internationale pour la Conservation de la Nature (UICN) l’a classé comme menacé dans le monde entier, le plaçant dans la catégorie “vulnérable”. Cette région, la plus méridionale de sa distribution et dans des conditions extrêmement difficiles (avec des précipitations inférieures à 150 mm par an) constitue l’un de ses derniers refuges, étant probablement le principal bastion avec l’Anti Atlas occidental. Dans l’article intitulé “Identifying priority conservation areas in a Saharan environment by highlighting the endangered Cuvier’s Gazelle as a flagship species”, nous avons identifié les zones optimales pour la Gazelle de Cuvier dans le Sahara atlantique du Maroc. Nos résultats indiquent que l’irrégularité locale du terrain (typique des zones les plus abruptes) et l’éloignement de grands noyaux de population humaine sont les facteurs qui exercent la plus grande influence sur sa distribution. La projection de carte avec ces variables délimite les régions optimales pour conserver non seulement cette espèce, mais aussi d’autres taxons menacés qui cohabitent avec elle, agissant ainsi comme une espèce parapluie. La protection de ces habitats permet d’asseoir les bases de nouveaux programmes de réintroduction d’espèces disparues de la région, comme la Gazelle de Mhorr (Nanger dama mhorr) ou encore le Guépard saharien (Acinonyx jubatus hecky). En outre, la protection de vastes zones pourrait favoriser le développement local, conformément à la conservation de la nature, grâce à un tourisme durable qui offre des alternatives à l’économie locale.

Encore une fois, nous remercions le Haut Commissariat aux Eaux et Forêts et à La Lutte Contre la Désertification du Maroc pour son soutien et Bujarkay pour nous avoir fourni d’excellents véhicules 4×4 de location.

L’article est disponible en libre accès dans le lien suivant :

https://www.nature.com/articles/s41598-020-65188-6

 

Nota: “Detección de áreas prioritarias de conservación en el Sáhara por medio de la gacela de Cuvier. Post 23/05/2020. Versión en francés”

Detección de áreas prioritarias de conservación en el Sáhara por medio de la gacela de Cuvier

El Sáhara es uno de los desiertos con mayor importancia biológica del mundo, tanto por su extensión (ocupa una enorme franja  del continente Africano y conecta dos océanos), como por el número de especies que alberga y por el alto grado de especialización y adaptaciones que presentan. En su región Atlántica encontramos una importante área montañosa, con numerosas ramblas y ríos fósiles, además de extensas llanuras y mesetas pedregosas, donde se fusiona el desierto del Sáhara con las regiones biogeográficas septentrionales. Es aquí donde hemos centrado nuestros esfuerzos en un estudio a largo plazo sobre la fauna sahariana,  desde que en 2011 comenzamos nuestras expediciones biológicas.

En nuestro último artículo científico, publicado en la prestigiosa revista Scientific Report y en el que colaboran investigadores de la Estación Biológica de Zonas Áridas y del Instituto Científico de Rabat, hemos usado los resultados de nuestro trabajo de campo en el Sahara Atlántico para elaborar modelos de distribución de especies, con el objetivo de  identificar las áreas óptimas para la gacela de Cuvier (Gazella cuvieri), especie que da nombre a nuestra asociación: Harmusch (su denominación en hasanía)

Áreas de especial interés para la conservación de la gacela de Cuvier. (a y c) Montes Aydar y macho de Cuvier alimentándose en una de sus ramblas. (b y d ) Jbel Ouarkziz y juveniles de gacela de Cuvier. (d) cortesía de Luis Llaneza.

Especie endémica del norte de África, este ungulado sufre una implacable persecución cinegética, de modo que actualmente es muy escasa  y su distribución se encuentra tremendamente fragmentada. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la cataloga como amenazada a nivel mundial, situándola dentro de la categoría “vulnerable”. La región más meridional de su distribución y bajo unas condiciones durísimas (con precipitaciones por debajo de 150 mm anuales), constituye  uno de sus últimos refugios, siendo probablemente el principal bastión junto con el Anti Atlas occidental. En el artículo titulado  “Identifying priority conservation areas in a Saharan environment by highlighting the endangered Cuvier’s Gazelle as a flagship species” hemos identificado  las áreas óptimas para la gacela de Cuvier en el Sáhara Atlántico de Marruecos. Nuestros resultados indican que la irregularidad local del terreno (propia de las zonas más abruptas) y la lejanía de grandes núcleos población humana son los factores que ejercen mayor influencia en su distribución. El mapa proyectado con estas variables delimita las regiones óptimas para conservar no solo esta especie, sino también otros taxones amenazados que cohabitan con ella, actuando de este modo como como especie paraguas. La protección de estos hábitats permite sentar las bases para nuevos programas de reintroducción de especies extintas en la región, como por ejemplo la gacela mohor (Nanger dama mhorr) o incluso el guepardo sahariano (Acinonyx jubatus hecky). Además, la protección de grandes áreas podría promover un desarrollo local acorde con la conservación de la naturaleza, a través de un turismo sostenible que facilite alternativas a la economía local.

Nuevamente damos las gracias al Haut Commissariat aux Eaux Et Forêts et à La Lutte Contre la Désertification de Marruecos por su apoyo y a Bujarkay por facilitarnos en alquiler excelentes vehículos 4×4.

El artículo de acceso libre se puede encontrar en el siguiente enlace:

https://www.nature.com/articles/s41598-020-65188-6?fbclid=IwAR2HfUrq7eJ5wCKIGbmpjn9RtcMm47Cz_MWJBhPT85bgsYjEiK2wkF9afWo

Nuevo artículo científico de Harmusch: la especialización alimenticia del ratel en el Sáhara Atlántico.

Las investigaciones saharianas requieren un gran esfuerzo, tanto en términos logísticos como de tiempo, pero son tremendamente necesarias debido al lamentable estado de conservación de la fauna en aquellos remotos parajes. En 2011 Harmusch abrió dos líneas de investigación científica paralelas sobre la fauna del Sáhara: ecología y conservación de los ungulados silvestres y de los carnívoros. Nuestro trabajo por fin está empezando a ofrecer resultados interesantes y tangibles, como es el caso artículo sobre la ecología alimenticia del ratel norteafricano (Mellivora capensis leuconota), publicado recientemente en un número especial la revista Diversity dedicado a los depredadores y sus presas. En el estudio, titulado “Feeding specialization of honey badgers in the sahara desert: a trial of life in a hard environment”, han colaborado investigadores de la Estación Biológica de Doñana, de la Universidad Rey Juan Carlos y del Instituto Científico de Rabat.

Dos ejemplares de ratel captados por las cámaras de Harmusch en los Montes Aydar, Sáhara Atlántico.

El Sáhara Atlántico mantiene una interesante población marginal de este gran mustélido que, a pesar de los mapas disponibles, probablemente se encuentra escindida del resto de las poblaciones africanas y asiáticas de la especie. En el desierto todas las especies de seres vivos están sometidas a unas durísimas condiciones ambientales, sobre todo por el déficit hídrico y por las elevadas temperaturas, así que deben adaptar sus características fisiológicas y/o etológicas para sobrevivir en escenarios tan extremos. En el caso del ratel, su respuesta más evidente ha sido de tipo comportamental. Nuestra investigación ha demostrado que, aparte de ser mayoritariamente nocturnos (aspecto que podemos estudiar gracias al foto-trampeo), los rateles se han especializado en el Sáhara Atlántico en la captura de los enormes lagartos de cola espinosa (Uromastyx nigriventris y U. dispar).

Lagarto cola espinosa o dob en su hábitat de los  Montes Aydar, Sáhara Atlántico (por Jesús Rodríguez Osorio).

Este reptil es abundante en las zonas rocosas del desierto y, además, representa un aporte de biomasa proteínica y de humedad muy importante (llegan a pesar 600 gr). Eso sí, su captura no está al alcance de cualquier depredador, porque los “dobs” (nombre local) son diurnos y de noche se refugian en galerías excavadas por ellos mismos. Pero nuestro bravo protagonista está dotado herramientas anatómicas especialmente adaptadas para excavar. En particular, posee unas garras con uñas poderosas con las que accede a la cámara donde se refugian los dobs. Este reptil representa algo más del 70% de la dieta del ratel en el Sáhara Atlántico y, por otro lado, es un recurso que apenas comparte con los otros carnívoros con los que coexiste, como lobos dorados norteafricanos (Canis anthus) , zorros rojos (Vulpes vulpes) o gatos monteses (Felis lybica). Se trata, en definitiva, de un interesante ejemplo de segregación de nicho trófico, que permite reducir la competencia y que facilita la coexistencia de varias especies de carnívoros en un medio tan duro como el Desierto del Sáhara.

Como siempre, agradecemos  el apoyo del Aut Commissariat aux Eaux Et Forêts et à La Lutte Contre la Désertification de Marruecos; y de Bujarkay por los magníficos 4×4 que nos permiten desarrollar nuestros trabajos.  El artículo completo puede descargarse libremente en el siguiente enlace: https://www.mdpi.com/1424-2818/12/2/59

Harmusch participa en la publicación científica del primer estudio de estima de población a gran escala del gato montés.

A finales de enero de 2020 se ha publicado en la revista científica PLoS ONE [15(1): e0227708] un artículo titulado “Fragmentación y baja densidad como principales retos de conservación de las poblaciones más meridionales del gato montés europeo”. Se trata de un estudio pionero, en el que se estima por primera vez a una escala espacial muy amplia la situación de esta críptica y esquiva especie. En particular, por medio de un sondeo de campo basado en el foto-trampeo, se ha modelizado la distribución y abundancia del gato montés europeo (Felis silvestris silvestris) en los casi 90.000 km2 de Andalucía. El trabajo lo firman como co-autores dos miembros de nuestra asociación, que aparece como parte de las entidades participantes.

Ejemplar juvenil de gato montés. Imagen obtenida por cámara trampa en Sierra Arana (Granada) en el marco del estudio a largo plazo en el que colabora Harmusch (ver post previo).

Como resultados destacables, en el estudio ponemos de manifiesto la tremenda escasez de este felino, cuyas poblaciones estimadas aparecen en pequeños parches de hábitat óptimo muy fragmentados e incluso distantes entre sí. Las recomendaciones de conservación son evidentes, comenzando por una necesaria elevación de la categoría legal de amenaza del gato montés en Andalucía. En la actualidad, aparece como especie “de interés especial” en el Catálogo Andaluz de Fauna y Flora Amenazada, es decir, en la menor categoría de amenaza. El artículo ofrece a la Administración andaluza argumentos científicos sólidos para elevar su categoría a especie “vulnerable”. Esta clasificación no es banal, pues exige actuaciones de conservación oficiales. Algo imprescindible y prioritario pues, además de lo expuesto en el artículo, todo parece indicar que los gatos monteses ibéricos están desapareciendo en silencio; con la gravedad de que nuestros gatos conforman un linaje diferente al resto de las poblaciones europeas. Ya es hora de actuar, si no queremos encontrarnos en un escenario similar al del lince ibérico a finales del S.XX.

El artículo completo está disponible en el siguiente enlace (acceso abierto /open Access): https://doi.org/10.1371/journal.pone.0227708

 

Breve nota sobre el curso “Métodos de investigación de la biodiversidad’

Entre el 15 y 17 de noviembre parte del equipo de Harmusch se desplazó a Málaga para impartir un curso sobre “Métodos de investigación de la biodiversidad” (código  L12719 dentro del Programa de Formación Ambiental de otoño 2019 del Plan Andaluz de Formación Ambiental, PAFA). El curso se desarrolló en el Aula de Naturaleza Las Contadoras en Málaga, un lugar acogedor donde se pudo desarrollar la parte teórica y la práctica  del curso de manera idónea.

La parte teórica constaba de dos bloques. El primero destacaba la importancia de la conservación de las interacciones ecológicas mutualistas (polinización y dispersión de semillas) para preservar la biodiversidad y se proponía una metodología científica para evaluar estas interacciones. El segundo bloque estaba centrado en el uso del fototrampeo como metodología de estudio no invasiva para el seguimiento de fauna, análisis y modelado de los resultados de fototrampeo.

Respecto al componente práctico del curso, la primera parte se dedicó al software libre Quantum Gis para estudios ecológicos con un caso de estudio como ejemplo. En la segunda parte práctica se enseñó en campo el montaje de las cámaras –trampa y la importancia del uso de recorridos para la búsqueda de indicios indirectos para su aplicación en estimas de abundancias relativa de fauna y estudios sobre el rol de los mamíferos como dispersantes de semillas.

Desde estas líneas queremos agradecer el interés de los 20 alumnos que se mostraron participativos y formaron parte importante del curso. También es necesario reconocer el papel docente a los miembros de Harmusch que colaboraron en este curso: Jose María Gil-Sánchez, Francisco Javier Herrera e Inmaculada Cancio como coordinadora y docente del curso.

Finalmente dar las gracias a los gestores del Plan Andaluz de Formación Ambiental, por habernos brindado la oportunidad de formar parte de la Programación de cursos de formación ambiental de Otoño 2019. El curso ha sido financiado a través del Programa de Desarrollo Rural de Andalucía 2014-2020 del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural.

Nuevo proyecto de Harmusch: situación y biología del gato de las arenas (Felis margarita) en el límite septentrional del Sáhara Atlántico.

El gato de las arenas (Felis margarita) es una de las especies de felino peor conocida. En parte debido a que su hábitat coincide con regiones remotas, en medios desérticos extremos, del norte de África, Península Arábiga y Asia central. Además, su distribución real dista bastante de encontrase bien determinada. La UICN lo ha reclasificado recientemente como en “Riesgo Menor” debido a su asumido amplio rango de presencia. Sin embargo, la triste realidad es que a fecha de hoy no se dispone de datos de calidad acerca de su situación local y de sus tendencias demográficas.

Imagen del área de estudio correspondiente al bloque preliminar de muestreo realizado entre diciembre de 2018 y abril de 2019.

Se han propuesto cuatro sub-especies, una africana, otra arábiga y dos asiáticas. La primera de ellas, la nominal (F. margarita margarita) mantiene uno de sus principales núcleos poblacionales, si no el más importante, en el Sáhara Atlántico. Al norte de esta vasta región, los datos sobre su estatus son muy escasos y oportunistas. Sin embargo, durante los sondeos de mamíferos realizados por Harmusch entre los años 2011 y 2018, hemos confirmado su presencia en la región comprendida entre el río Draa y la Seguia Al Hamra.

Esta circunstancia nos animó a iniciar un estudio acerca de su situación y biología dentro de dicha área. Investigación que hemos iniciado en 2018 en estrecha colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (Profesor Emilio Virgós)  y la Universidad Mohamed V de Rabat (Profesor Abdeljebbar Qninba) y, como siempre, con la necesaria autorización del Haut Commissariat aux Eaux Et Forêts et à la Lutte Contre la Désertification de Marruecos

Nuestros objetivos son definir su estatus y conocer mejor la ecología de este interesante gato adaptado a medios desérticos extremos, para lo cual hemos elegido utilizar una metodología no intrusiva, basada en foto-trampeo. Los datos recopilados por los muestreos sistemáticos con cámaras trampa permiten obtener datos sobre: 1) presencia, 2) abundancia, 3) estructura, demográfica, 4) selección de hábitat, 5) ritmos de actividad y 6 ) relaciones inter-específicas. Todo ello con relativo bajo esfuerzo y mínimas molestias.

Entre diciembre de 2018 y abril de 2019 hemos realizado una evaluación metodológica de campo. Para ello instalamos un bloque de muestreo de 20 estaciones de foto-trampeo distribuidas en un área de 50 km2, con un diseño que persigue realizar estimas de densidad por métodos estadísticos de captura-recaptura. Este muestreo preliminar ha sido bastante satisfactorio, tanto por sus resultados respecto a la foto-captura de ejemplares (adecuadas para estimas de densidad), como por las lecciones prácticas aprendidas, aplicadas tanto a la colocación de cámaras en grandes llanuras saharianas azotadas por el viento, como al número de estaciones necesarias.

Ficha de identificación de una de los ejemplares de gato de las arenas detectado por las cámaras-trampa dentro del bloque preliminar de muestreo.

Nuestra intención es continuar con el estudio, centrándonos en el bloque preseleccionado y ampliando el muestreo a nuevos bloques, en función de los escenarios económicos que enfrentemos. Para ello esperamos contar con el apoyo del Zoo de Barcelona a través de la firma de un convenio de colaboración, en el marco de su importante línea de apoyo a la conservación in situ de especies amenazadas.

El lobo del Sáhara

Por Mariola Sánchez Cerdá

Parte I: Y es que el desierto es muy grande…

Leones, leopardos y guepardos apresuraban el paso de gacelas, orixs y addaxs que por sendas ancestrales, marcadas a fuego en medio de la nada, intentaban burlar los avatares del destino. Depredadores y presas recorrían juntos los vastos y caprichosos relieves del Sáhara atlántico hace no más de cien años. Muchas de estas especies vieron diezmadas sus poblaciones, otras fueron hostigadas hasta su extinción. La mano del hombre, responsable de esta hecatombe ecológica, señaló con vehemencia una vez más a los grandes depredadores como líderes en el ranking del declive de la fauna sahariana.

El león del Atlas (Panthera leo leo) se extinguió en libertad a principios del S.XX, a finales fue el turno del leopardo bereber (Panthera pardus panthera), seguido por el guepardo (Acinonyx jubatus hecki) cuya última cita en el Sáhara atlántico se remonta a unos no tan lejanos años 90 del S XX. En Memorias de un biólogo heterodoxo, José A. Valverde describe los últimos atisbos de un desierto aún vivo y al cual vio dar sus últimos coletazos, hasta desvanecerse en los años 70 con la desaparición de los antílopes saharianos. La fauna, el espíritu de los montes islas, los oueds, los yebels, y las hammadas, mermaba mientras el “¡Ya vendrán más, el desierto es muy grande!” de los hombres, componía la banda sonora de la extinción. Pero esta vez no llegaron más, y en ese momento se simplificó el paisaje, se redujo de un plumazo a un conjunto de líneas yermas e infinitas que aun quemadas por el sol y golpeadas por el hombre, asombrosamente aún desprenden el recuerdo de lo que un día fue.

Parte II: La pérdida de los grandes depredadores y su efecto en la demografía del lobo dorado norteafricano.

El actual y dramático escenario en el que se encuentra la fauna del Sáhara atlántico nos da la oportunidad de conocer más sobre la importancia de las interacciones interespecíficas en el moldeado de la comunidad de carnívoros y en el funcionamiento de los ecosistemas. Como Trabajo Fin de Máster de la Universidad Pablo de Olavide, con la colaboración imprescindible de la Asociación Harmusch y bajo la tutela de la Dr. Jennifer Leonard (EBD-CSIC), nos planteamos estudiar si la desaparición de los grandes depredadores en el Sáhara atlántico ha tenido algún efecto sobre la demografía del lobo dorado norteafricano (Canis anthus).

La competencia interespecífica entre carnívoros tiene un papel fundamental en la caracterización ecológica de las comunidades. Esta puede ser por explotación o por interferencia.  Para los carnívoros subordinados este conflicto puede conllevar una reducción en sus tasas de reproducción y de supervivencia, eventos de reducción poblacional y hasta extinciones locales. Las agresiones directas pueden llegar a ser mortales (interspecific killing), siendo en algunos casos estas víctimas consumidas por los propios carnívoros (intraguild depredation). Con el fin de minimizar las consecuencias de estos encuentros, pequeños y medianos carnívoros pueden recurrir a estrategias de segregación temporal y espacial, fenómenos confirmados para multitud de taxones.

Lobo norteafricano con la cabeza de un zorro rojo; probablemente el fenómeno de competencia esté detrás de esta alucinante estampa. Imagen de fotorampeo obtenida por Harmusch.

La aniquilación de los grandes depredadores implica la desaparición de las presiones competitivas que estos ejercerían sobre los mesodepredadores. La ausencia o reducción en densidad o distribución de estos podría resultar, por liberación competitiva, en una expansión en densidad o en distribución de los medianos depredadores, lo que se conoce como la relajación del mesodepredador (“mesopredator release”). Nuestras hipótesis de trabajo se centra en cómo este nuevo y aparentemente “menos hostil” escenario podría favorecer al lobo (mesocarnívoro) posibilitando un evento reciente de expansión demográfica.

Para el estudio demográfico de esta especie críptica que habita áreas remotas hemos recurrido a técnicas de muestreo no invasivas basadas en la recolección de excrementos identificados en campo como C.anthus. El análisis genético de 123 excrementos se está llevando a cabo mediante el uso de 38 pares de microsatélites como marcadores moleculares (1 mitocondrial, 2 ligados al cromosoma Y y 35 autosómicos). Las técnicas de NGS (Next Generation Sequencing) nos han permitido optimizar tanto el proceso de identificación a nivel de especie como el genotipado individual de cada excremento. Una vez analicemos los resultados de la secuenciación, calcularemos la probabilidad de tres escenarios demográficos alternativos para el lobo: SC1-Modelo nulo: La población de lobo ha permanecido constante a lo largo del tiempo; SC2-Escenario de declive del lobo: grandes y medianos carnívoros (lobo) han sufrido de forma simétrica la persecución del hombre, ambos han experimentado un declive poblacional y SC3-Escenario de expansión del lobo: grandes carnívoros han sufrido más la persecución del hombre, el efecto asimétrico del hombre habría favoreciendo la liberación competitiva del lobo (Fig.1). Como inferencia estadística utilizaremos la coalescencia bayesiana. La aproximación bayesiana usa la distribucion de la probabilidad a posteriori de un evento y sus parámetros mediante likelihood para testar la probabilidad de nuestras observaciones. Esta se analizará calculando la similitud entre los valores observados y los esperados mediante simulaciones bajo diferentes escenarios (hipótesis).

Fig 1. El tiempo en generaciones (gen): N1; tamaño poblacional actual; Na/Nb: tamaño poblacional pasado; Ta: tiempo en el que la población probablemente cambió de tamaño.

Cuando tengamos los resultados os haremos saber si el lobo dorado norteafricano en el Sáhara atlántico confirma otro caso de “mesoprador release”. Para conocer más sobre este fénomeno ecológico os recomiendo el libro “Trophic Cascades: predators, prey and the changing dynamics of Nature” editado por John Terborgh and James A. Estes una revisión muy completa sobre el tema y el artículo “The Rise of the Mesopredator” por Prugh L. Stoner y colaboradores de 2009.

 

Águilas reales al borde de la extinción en Etiopía

Las montañas Bale, al sur de Etiopía, se elevan por encima de los 4.300 metros. En sus partes altas abundan los páramos y pastizales afro-alpinos salpicados de lobelias (Lobelia deckenii). A sus pies discurren innumerables cursos de agua que atraviesan amplios valles tapizados por bosques de ericáceas. Esta cadena montañosa constituye un singular refugio para la fauna y la flora de la región, albergando un gran número de endemismos y especies amenazadas. Mamíferos como el Nyala de montaña (Tragelaphus buxtoni) o el lobo etíope (Canis simensis) son dos de los emblemas del Parque Nacional Bale, figura legislativa bajo la que este espacio natural ha encontrado protección. Otros mamíferos destacados que habitan estos paisajes son los damanes (Heterohyrax brucei, Procavia capensis sub. endémica P. capensis capillosa), saltarrocas (Oreotragus oreotragyus) o babuinos (Papio anubis). También podemos encontrar diversas especies de carnívoros, como hienas (Crocuta crocuta), leopardos (Panthera pardus), licaones (Lycaon pictus), servales (Leptailurus serval) e incluso pequeños grupos de leones (Panthera leo) que se refugian en las zonas más remotas del bosque tropical montano de Harenna Forest.

Laguna Negra

Sorprende la diversidad y abundancia de la comunidad de micromamíferos con 21 especies de roedores descritas, 9 de las cuales son exclusivas de estas montañas, como la rata topo gigante (Tachyoryctes macrocephalus). Su biomasa se ha comparado con la de herbívoros del Masai Mara y constituye la base trófica de la comunidad de predadores como el lobo etíope, especializado en la caza de estos micromamíferos, o de la rica comunidad de rapaces.

En efecto, esta comunidad de aves rapaces es muy significativa, destacando densas poblaciones reproductoras de águila cafre o de verreaux (Aquila verreauxii), de águila rapaz (Aquila rapax), ratonero augur (Buteo augur), halcones borní (Falco biarmicus) o quebrantahuesos (Gypaetus barbatus, sub. meridionalis), y la presencia de varias especies de águilas paleárticas que tienen en estas montañas su principal cuartel de invernada, como centenares de individuos de todas las edades de águilas de estepa (Aquila nipalensis), águilas imperiales orientales (Aquila heliaca) y águilas moteadas (Aquila clanga).

Ejemplar de lobo etíope (Canis simensis) avistado durante la expedición

En estas montañas sobrevive la única población de águila real (Aquila chrysaetos) de África tropical.  Esta pequeña y aislada población fue descubierta en los años noventa gracias a una observación aislada que el mítico ornitólogo Leslie Brown realizó en estos parajes y que más tarde relataría a su descubridor oficial, el ornitólogo francés Michele Clouet.  La población más cercana de la especie se localiza en la península arábiga, a más de 1500 kilómetros. Cabe reseñar, como dato anecdótico, que esta población cuenta con uno de los territorios conocidos a mayor altitud para la especie a nivel mundial, situado en el techo de estas montañas, a 4.270 metros.

Hacia este rincón salvaje se desplazaron tres miembros de Harmusch en noviembre de 2018, para participar en la expedición franco-española liderada por Jesús Bautista, especialista en águila real y miembro de Wilder South y Harmusch. El trabajo de campo se desarrolló en las extensas altiplanicies del valle de la Web y Sanetti Plateau, los sectores más altos del Parque Nacional. La expedición fue apoyada logísticamente por la Frankfurt Zoological Society (Neville Slade), la Ethiopian Wildlife Conservation Authority (EWCA) y la Ethiopian Wolf Conservation Program (EWCP), y tenía como objetivo el censo y seguimiento de esta singular población de águila real.

Durante los trabajos de campo se ha confirmado la presencia de, únicamente, cuatro parejas de águila real en la zona. Tres de ellas ya se localizaron en una expedición anterior, desarrollada en 2017. Todos los individuos observados presentaban un plumaje y diversas características que indicaban una edad avanzada. Quizá sea esta, junto con una elevada endogamia de esta población (probablemente desde hace décadas), la causa de su bajísima productividad, alrededor de 0,28 pollos por pareja en 2017. Nuestro colega francés Adam Wentworth ha realizado un control de productividad en febrero de 2019 y, desafortunadamente, ha constatado que ninguna de estas parejas consiguió sacar adelante ningún pollo.

Campamento de Laguna Negra

Estos factores y otros de origen antrópico, como la gran presión humana que en los últimos años se está produciendo dentro del Parque Nacional, están dibujando una tendencia poblacional regresiva que probablemente acabara con la extinción las últimas águilas reales etíopes, a no ser que se realice una gestión directa urgente sobre esta única y relicta población. Es esencial continuar en el seguimiento de esta población dado su pequeño tamaño, aislamiento y singularidad. Oficialmente no se conoce en qué subespecie están incluidos los pocos individuos de esta población, aunque datos genéticos preliminares muestran gran similitud con individuos de la subespecie homeyeri.

Wilder South y Harmusch seguirán estudiando esta población única que tanto interés tiene para la especie y para la biología de la conservación.

Miembros de Harmusch en uno de los puntos de observación

 

Colaboración entre Harmush y la Estación Biológica de Doñana en el estudio de los mamíferos carnívoros del Sáhara Atlántico

Carlos Sarabia es un estudiante de doctorado de la Estación Biológica de Doñana-CSIC, en el grupo de la Dra. Jennifer Leonard. Nació en Sevilla en 1989 y es licenciado en Biotecnología por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) y máster en Paleogenética por la Universidad de Tübingen (Alemania). En su trabajo de tesis desarrolla un doble estudio sobre la ecología y la historia evolutiva del aún desconocido lobo dorado africano (Canis anthus). Ya que el estudio ecológico lo está desarrollando en estrecha colaboración con Harmusch, le hemos pedido que él mismo nos explique resumidamente las líneas de esta interesante investigación.

Mi tesis está dividida en dos partes. En la primera parte me interesa ver cómo interactúa el lobo dorado africano en entornos áridos y semiáridos. En un área tan fascinante como es el valle del Draa y sus alrededores, en el Sáhara Atlántico, existe una comunidad de diez carnívoros que se alimentan de una rica fauna de lagartos, pájaros, micromamíferos y posiblemente grandes mamíferos. Siendo el lobo dorado africano el mayor predador de la zona, es crucial entender cómo interactúa esta comunidad. ¿Existen particiones de nicho ecológico que permiten que todos los carnívoros medren en la zona? Si es así, ¿cómo conviven?

Lobo dorado africano captado por una cámara trampa en el Djebel Ouarkziz por Harmusch.

Para responder a estas preguntas contamos con una extensa colección de casi 800 excrementos de carnívoros recolectados por los miembros de Harmusch durante ocho años de muestreos sistemáticos y no sistemáticos, distribuidos en trece expediciones en toda la zona del Draa, Djebel Ouarkziz, montes Aydar y Hamada de Tindouf. También contamos con un muestreo sistemático de cámaras trampa que está llevando a cabo Harmusch en esta misma región; estas cámaras permanecerán activas durante todo un año, lo que permitirá observar ritmos circanuales. Con el estudio genético de estos excrementos, el estudio de dieta y la detección de presencia con cámaras trampa pretendemos entender cómo se reparten los nichos estos animales y cómo medran cada uno a su aire en uno de los ambientes más inhóspitos y atractivos de la Tierra.

Excremento de carnívoro (¿caracal, gato montés africano?) localizado en los Montes Aydar durante la expedición Harmusch de diciembre de 2017, listo para ser colectado con destino a su análisis genético.

En la segunda parte de mi tesis quiero entender cómo sobrevive el lobo dorado africano en el Sáhara y su historia evolutiva. Sabemos que hay restos de cánidos semejantes al lobo africano actual repartidos en yacimientos paleontológicos en todo el norte de África desde mediados del Pleistoceno, y su distribución actual abarca un enorme trapecio de 10 millones de km² desde Marruecos hasta Senegal por el oeste, y desde Egipto hasta Kenia por el este. Para estudiar su historia evolutiva estoy empleando material fresco de lobo del que hemos extraído un genoma completo y secuenciado en secuenciadores de última generación. En este momento estoy usando herramientas bioinformáticas que nos permitirán responder a varias preguntas:

¿Qué tipo de adaptaciones caracterizan la evolución del lobo dorado africano? Como ya se ha visto en otros animales domésticos como camélidos y cabras, existe una serie de genes específicos bajo selección en animales muy adaptados al desierto. La resistencia a la radiación UV y la deshidratación, por poner dos ejemplos, son adaptaciones cruciales, pero son solo dos de una larga lista por descubrir.

Carlos Sarabia durante su trabajo de laboratorio para la extracción de ADN de la muestras fecales del desierto colectadas por Harmusch. Estación Biológica de Doñana (Sevilla).

¿Existe algún tipo de hibridación de lobos africanos con otros cánidos? El hecho de que los cánidos compartan un número igual de cromosomas (38) permite que hibriden muy a menudo. Este comportamiento ya se ha visto entre lobos y coyotes, chacales eurasiáticos y lobos, y lobos y perros. Es posible que el lobo dorado africano (Canis anthus) haya hibridado en el pasado con otros cánidos. En un entorno en que la presión humana es cada vez mayor, y suponiendo unas adaptaciones muy específicas del lobo dorado africano a su entorno, es muy importante conocer si esta hibridación se da con perros y si esta mezcla podría amenazar a su adaptabilidad y futuro como especie.

¿Cuánta divergencia hay entre las poblaciones de lobos dorados? Bajo la teoría de la coalescencia, existe siempre un antepasado común de todos los linajes de una especie. Queremos saber cuándo fue la última vez que dos linajes de lobos dorados africanos situados en los extremos de su distribución -a 6000 km de distancia- formaron parte del mismo y hasta qué grado pueden haber divergido. La respuesta a este estudio podría ser la base para muchas otras preguntas.

Carlos en el Djebel Ouarkziz. Expedición Harmusch abril de 2017.

Tras los misteriosos gatos monteses

El gato montés europeo (Felis silvestris silvestris) es un felino muy difícil de estudiar, en parte debido a sus muy discretas costumbres, en parte por su extrema escasez. La Península Ibérica probablemente mantiene su mayor población a nivel mundial pero, desde un punto de vista científico, aquí no se le ha dedicado todo el esfuerzo que merece. En consecuencia, detalles claves de su ecología, imprescindibles para asegurar una adecuada conservación, son prácticamente desconocidos. De hecho, la limitada información que de manera irregular nos llega con cuentagotas, indica que el gato montés está haciéndose cada vez más raro, sin que nadie sepa explicar las causas. Por este motivo, miembros de Harmusch decidieron iniciar un estudio a largo plazo del gato montés. Se ha puesto en marcha un proyecto de investigación en el que participa el Dpto. de Zoología de la Universidad de Granada y el Dr. Emilio Virgós desde la Universidad Rey Juan Carlos. Dicho proyecto consiste en estudiar a largo plazo la ecología del gato montés en un área piloto, concretamente en Sierra Harana (provincia de Granada), a fin de averiguar los factores y problemas que condicionan a esta población diana.

Instalación del collar de radio-seguimiento a una hembra de gato montés de Sierra Harana.

El estudio se inició en octubre de 2017 con una campaña de captura de gatos monteses, cuya finalidad fue doble: hacer chequeos sanitarios, a cargo de Elena Bertos, e instalar radio-collares de seguimiento remoto. Varios miembros de Harmusch colaboraron en las capturas con jaula-trampa, así como en el seguimiento posterior de los tres gatos que se han conseguido capturar hasta diciembre de 2018, dos hembras y un macho. El trabajo continúa con el radio-seguimiento rutinario de los gatos y con un muestreo paralelo por foto-trampeo. En abril de 2018 se instalaron 20 cámaras-trampa a fin de obtener una estima del tamaño poblacional por captura-recaptura.

Javi Herrera (Harmusch) radio-localizando a uno de los gatos monteses en Sierra Harana.

Durante este corto periodo inicial hemos constatado un importante descenso de la población desde el año 2014, cuando se llevó a cabo una estima por captura-recaptura, lo que confirma nuestras sospechas: el gato montés se está perdiendo en silencio, sin que la Administración Medioambiental lo sepa. Una de las hembras radiomarcadas fue matada en un coto de caza, aunque la otra nos ha dado una gran alegría, pues ha tenido una camada de tres cachorros. Hasta donde sabemos, son los primeros que se localizan en un seguimiento científico de esta especie en España. Seguiremos informando de las novedades de este proyecto, que está siendo autofinanciado -una seña de identidad de la que querríamos prescindir- hasta la fecha, aunque al menos cuenta con un importante apoyo logístico de la Delegación de Medio Ambiente de Granada (Junta de Andalucía).

Gato montés fotografiado por una cámara-trampa en Sierra Harana.