Nota sobre el estudio del Alzacola rojizo

Tras los  tórridos meses estivales podemos poner fin a la nueva  temporada de estudio de la población de alzacola rojizo (Erythropygia galactotes), localmente conocido como “rubica”. Es una de esas actividades colaterales (para más detalle véase el proyecto) que miembros de Harmusch desarrollan en paralelo junto a otro tipo de iniciativas mientras llega el tiempo de las expediciones saharianas.

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Alzacola rojizo (Erythropygia galactotes)

Trabajando en estrecha colaboración con el grupo de anillamiento Fahs Al Ballut, venimos realizando el seguimiento desde 2014 de una población concreta de alzacola rojizo localizada entre las provincias de Jaén y Córdoba. Además hemos contado con aval científico de Emilio Virgós, profesor titular del Departamento de Biología, Geología, Física y Química inorgánica de la Universidad Rey Juan Carlos y apoyo de  instituciones locales.

Nuestro trabajo se ha basado principalmente en el seguimiento de la población de alzacolas mediante censos, búsqueda de nidos, marcaje con anilla metálica y PVC y estudio de la disponibilidad de recursos alimenticios a partir de trampeo de insectos. Los resultados obtenidos en estos años indican que se trata de una población con un tamaño mínimo de 50 individuos y que muestra fidelidad por el territorio, habiéndose obtenido alrededor de un 36% de recapturas respecto a los ejemplares marcados en el año 2015.

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Colocando redes para la captura y anillamiento de ejemplares

Por otro lado, el estudio de la disponibilidad de alimento muestra que el viñedo es el hábitat con mayor diversidad de insectos, por encima del ecotono viñedo/olivar y del propio olivar. Este hecho, unido al elevado número de nidos localizados en el interior del viñedo, parece indicar una alta selección de este hábitat por parte del alzacola. La reciente sustitución de parte de la superficie de viñedo por olivar (un 32,6% entre el año 2014 y 2015) y el futuro incierto del viñedo que aún permanece implantado podrían poner en peligro esta población.

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Buscando nidos en el viñedo…

Los “parches” de viñedo inmersos en una matriz de olivar aportan heterogeneidad en el hábitat a nivel estructural (zona de alimentación y nidificación), así como diversidad alimentaria. La simplificación del paisaje agrícola, unida al carácter intensivo del cultivo del olivar en esta zona, con una elevada utilización de pesticidas y herbicidas y ausencia de lindes de vegetación, suponen una amenaza para el alzacola y otras especies ligadas a agroecosistemas.

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…encontrando nidos en el viñedo

Harmush continuará durante los próximos años trabajando en el seguimiento y conservación  de esta especie,  así como en las líneas de custodia de territorio, ecología y gestión de la conservación del hábitat.

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Mientras tanto

Una aguerrida tropa de biólogos se afana por encontrar alzacolas, un pequeño paseriforme catalogado como especie en peligro de extinción en el Libro Rojo de las Aves de España. Se trata de estimar la población local de alzacola mediante transectos y estaciones de escucha. Montan redes para atrapar aves y anillarlas; ¿de dónde vienen? ¿adónde irán? La severidad del verano no les echa para atrás; con paciencia recorren barbechos y eriales, tierras de cultivo. Llevan parte de sus ropajes saharianos, los mismos prismáticos. La misma mochililla con los apechusques necesarios.

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Alzacolas (Cercotrichas galactotes)

Son parte de Harmusch, el indómito grupúsculo al acecho de fauna, de vuelta al familiar monte mediterráneo. Ángel, Migue, Bego y Javi, comandados por Inma, van dando forma a otro de esos proyectos que buscan fondos y le sobra entusiasmo, otro de esos proyectos tan necesario que, a pesar de no rascar nada, sigue su curso.

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Colocando redes en un viñedo

Mientras tanto, el Indio bucea por las selvas americanas. Desde hace un año anda exiliado por tierras de Ecuador, país que le ha acogido con los brazos abiertos por medio del programa Prometeo. En calidad de profesor invitado de la Universidad Católica del Ecuador, forma parte de un proyecto de investigación liderado por el Dr. Santiago Espinosa, experto en jaguares.

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El océano forestal. Selva amazónica en Pastaza (Ecuador)

Se trata de investigar los conflictos entre ganaderos y grandes felinos (jaguares y pumas) en los entornos del Parque Nacional de Yasuní y de la Reserva de Producción de Fauna de Cuyaveno, ubicados en pleno Alto Amazonas, la zona más biodiversa del Planeta. Recientemente se han ampliado los horizontes del proyecto, con lo que ha podido confraternizar con la comunidad de Sharamensta, trabajando mano a mano con estos bravos indígenas, conocidos antaño por la costumbre de reducir las cabezas de sus enemigos. El Indio rodeado de indios.

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El Indio et al.

Ha desarrollado un intenso trabajo de campo que, entre otras faenas, ha consistido en desplegar por la selva varios bloques de foto-trampeo, de 30 cámaras-trampa cada uno, lo que ha sumado un pateo acumulado, nada despreciable, de 300 km en busca de rastrear jaguares y pumas. El objetivo fue establecer la situación de sendas especies y sus presas asociadas: tapires, pecaríes, venados, pacas, agutíes, armadillos, etc. Desde Quito, tras sacudirse el cansancio, rascarse las picaduras y poner en orden la información que va recolectando, nos cuenta (a través del whatsapp) detalles de una experiencia única, como cabe esperar en semejante entorno. Ha caminado por bosques primarios inalterados llenos de una vida mega-diversa. Las fotos que adjunta nos hacen salivar:

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Estaciones de fototrampeo en las que han “caído” jaguares y tapires

La jungla es un medio muy duro, por las condiciones climáticas extremas, las dificultades de desplazamiento y la legión de bichos cuya principal tarea es hacerte la vida imposible. No en vano, estuvo una semana hospitalizado con malaria, otro recuerdo para toda la vida. En el corazón se lleva todas las vivencias compartidas con tan buena gente. Y en el hígado el Plasmodium vivax, enquistado para siempre.

Nos adiestramos en el fototrampeo. Juanma y Javi Herrera, no paran de probar opciones y disfrutar con la fauna local. Si uno se va hasta el quinto infierno para ver qué hay, parece lógico conocer los alrededores de tu casa. Desde abril de 2015 Juanma se ha propuesto hacer un inventario de carnívoros en la parte de la cuenca del río Tinto, una de las zonas mejor conservadas del bosque mediterráneo. Se trata de una zona muy abrupta y salvaje que ha mantenido lobos hasta principios de los años 90.

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Juanma colocando una cámara trampa que, como podemos apreciar, da sus frutos.

Javi Herrera sobrevive como un ermitaño en Grazalema. Su idea es actualizar el estado de la fauna de cierto porte, medianos y grandes mamíferos, en el Parque. De paso quiere comprobar si hay especies invasoras, como mapaches y cerdos vietnamitas, una nueva amenaza de los tiempos de la globalización.

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Javier Herrera entre la hojarasca, preparándose para sorprender a un corzo. Lo consiguió.

En ambos casos hay un objetivo transversal que entronca con otra de las investigaciones del Indio, reunir datos sobre el estatus del gato montés en el sur peninsular. Toda fotocaptura tiene un propósito.

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¿Quién descubre a quién?

El Ninja se dedica a radiomarcar y anillar pollos de águila real en el marco de un proyecto autofianciado de Wildersouth. Y Emil, nuestro hombre en California, parece que no lo pasa mal entre pumas y lobos.

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Lo que hace Papá Noel mientras llega la hora de irse con los renos

Mientras tanto, presentamos en congresos los hallazgos de otros viajes. Mascamos datos que han de alimentar futuras publicaciones. Damos a conocer nuestra primera obra, un libro que mezcla aventura y ciencia. Esperamos meses a que se resuelvan convocatorias, nos digan si nos aceptan o no artículos a los que ya hemos dado muchas vueltas. Sí, buena parte del tiempo se gasta en esperas. Y en difundir al grupo por dónde van los tiros.

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Presentación en el Congreso SECEM de nuestro libro

El Indio, desde Ecuador, y los dos Javis se parten el pecho haciendo contactos y redactando propuestas. Salva hace pruebas con los drones, un artefacto al que parece que le podemos sacar partido; a la par, su labor divulgativa en redes sociales parece que poco a poco nos va haciendo más visibles. De paso se descuelga por acantilados, jugándose el tipo, con un trasiego de pollos de águila perdicera, de arriba para abajo. Estos “rescates” (dentro del proyecto de conservación Life Bonelli) se han llevado a cabo por toda Andalucía, con el fin de reintroducir pollos en lugares como Mallorca y Alava.

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Gerardo aprovecha sus escasos y preciados momentos de asueto para mantener a tono su puntería con los prismáticos. La crianza le resta opciones de pisar el campo, pero se ha procurado un patio de recreo muy particular, uno con linces. Así que en cuanto puede se lanza a caminar y otea el horizonte. Para un excelso buscador de gatos no es mal premio ver con frecuencia al felino más amenazado de todos, a nuestro lince ibérico.

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Lince ibérico

Mientras tanto, me dedico a escribir en diversos frentes. Se trata de echar semillas a ver si alguna germina. Después de seis meses de trabajo intenso, por fin he terminado el libro Desertificación y desiertos, que supuestamente publicará el CSIC en su colección ‘¿Qué sabemos de?’ Sigo con mi particular Teoría del Limbo y la redacción de posts para una variopinta colección de blogs me lleva a recordar las implicaciones de ser escritor: no iba a ser fácil.

De vez en cuando el Sahara manda alguna bocanada de aire cálido y polvoriento hacia Europa, para que sepamos que allí sigue.  Transcurre el verano y el solazo calcina las rutas que nos gusta seguir en el dulce invierno sahariano. Mientras tanto cada uno busca su sombra, lugares figurados y también reales en los que aguardar a que llegue nuestro momento.

Expedición al Djebel Ouarkziz y montes Aydar: buscando arruí sahariano

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Harmusch no falta a su cita con el desierto, continuando con la serie de campañas faunísticas iniciada en 2011, esta vez tocaba la de Semana santa. En esta ocasión nuestra meta es sondear las poblaciones del esquivo y escaso arruí sahariano (Ammotragus lervia sahariensis), que contará con la colaboración de la Estación Experimental de Zonas Áridas del CSIC (EEZA) de España y el  Research Center in Biodiversity and Genetic Resources (CIBIO) de Portugal.

Este caprino se distribuye en las regiones con mayor relieve y escarpadas de los desiertos y subdesiertos del norte de África. El arruí sahariano es una de las seis subespecies de arruí que existen. Su nombre genérico Ammotragus significa “cabra de las arenas” y poco o nada se sabe de sus poblaciones naturales, si bien se ha estudiado en cautividad y en áreas en las que ha sido introducido para su caza, como Sierra Espuña (Murcia). Actualmente se le considera en situación “vulnerable” por la UICN y su principal amenaza es, como no, la caza indiscriminada, que le ha conducido a su casi desaparición, como ya habíamos comprobado en expediciones anteriores.

Otro de los objetivos ha sido realizar fototrampeo en los Montes Aydar especialmente dirigido al caracal (Caracal caracal) y a la mangosta esbelta (Herpestes sanguinea), un área donde probablemente se puedan encontrar estos dos huidizos carnívoros, además de obtener información de la fauna silvestre amenazada y / o poco conocida.

El equipo, en esta ocasión, ha estado formado por siete personas, por orden alfabético: Aitor Rincón, F. Javier Herrera, Jesús De Lucas, Luis Llaneza, Marcos Mallo, Salvador Castillo, y  Ugo Mellone. Finalmente se llevaron a cabo cuatro puntos de muestreos a pie en el Djebel Ouarkziz con un recorrido total de 261 km. En los transectos se han recogido excrementos para su análisis genético y localizado varios puntos con encames, excrementos y huellas de arruí. También se pudieron fotografiar tres machos adultos, con lo que hemos obtenido una de las escasas fotografías que existen de esta subespecie en su medio natural.

UNGULADOS.jpg A y B) machos de arruí saharianos, C) gemelos de gacela de  Cuvier

Sin duda, aquella imagen de tres ejemplares irrumpiendo desde las quebradas laderas, quedará indeleble en nuestra retina. La experiencia adquirida en esta expedición es de gran valor para elaborar protocolos y dirigir los muestreos, para así, disminuir el efecto de detección imperfecta de esta especie. Por otro lado, hemos comprobado que el arruí sahariano encuentra,  en esas escarpadas laderas, un excelente refugio. En consecuencia, este macizo montañoso, con una extensión lineal de al menos 500 km, probablemente actúe como un corredor biológico de un enorme valor para la conservación de esta especie.

La gacela de Cuvier (Gazella cuvieri) fue otro de los ungulados detectados. En los puntos muestreados obtuvimos tres encuentros: una hembra en avanzado estado de gestación, dos gemelos de aproximadamente 1 año y tres individuos que no se pudieron identificar (ni su edad, ni su sexo). También se divisaron en los foqueos nocturnos al zorro de Rüppell (Vulpes rueppellii) y al gato montés africano (Felis lybica).  A su vez se detectó la presencia del zorro rojo (Vulpes vulpes) y la gineta (Genetta genetta), los cuales encuentran aquí su área más meridional de distribución, además de al lobo dorado africano (Canis anthus) y a la hiena rayada (Hyaena hyaena). Para esta última se localizó un cubil con dos cavidades separadas y un excremento probablemente reciente. Por último, también divisamos varios grupos familiares de la inquieta ardilla moruna (Atlantoxerus getulus) y observamos varias liebres (Lepus sp.).

CUBIL HIENA.jpgCubil de hiena rayada con restos óseos de dromedario, arruí, gacela de Cuvier y cabra doméstica (A y B), excremento de hiena rayada (C)

Por otra parte, el fototrampeo se llevó a cabo con 3 cámaras en el Oued Afra y 17 en el oued Awkayra, al sureste de los Montes Aydar, dándonos gratas sorpresa. Con tan solo 74 cámaras-trampa-noche obtuvimos cuatro carnívoros: el gato montés africano, el lobo dorado africano, el zorro rojo y nuevas imágenes del ratel.

FOTOTRAMPEO.jpgCapturas fotográficas mediante cámara trampa: zorro rojo (A), gato montés africano (B), ratel (C) y liebre de la sabana (D)

Como ya sabemos Harmusch es multidisciplinar, y va buscando todo bicho viviente que more en el desierto. Otra parte de nuestros esfuerzos se emplea habitualmente en aumentar nuestro conocimiento sobre la comunidad de micromamíferos. En total cuatro especies fueron registradas mediante trampas Sherman: el ratón espinoso (Acomys cahirinus), el jerbo de campo (Gerbillus campestris), el jerbillo enano de Egipto (Gerbillus amoeus) y el lirón de cola negra (Eliomys melanurus), todas ellas en el área del Djebel Ouarkziz.

MICRO.jpg   A) Ratón espinoso, B) lirón de cola negra, C y D) jerbo de campo

Respecto a las aves hemos observado al menos cuarenta especies, de las cuales destacamos: el águila real, el ratonero moro, el halcón borní, el halcón tagarote, el búho desertícola, la ganga coronada, el alcaraván, el camachuelo trompetero, el escribano sahariano, la collalba culiroja, la alondra cornuda sahariana y la alondra ibis entre otros.

Finalmente hemos de agradecer al Alto Comisariado de Agua y Bosques, y Lucha contra la Desertificación por las autorizaciones para las expediciones, y muy especialmente a Abdeljebbar Qninba (Universidad Mohamed V) y a aquellos compañeros de expedición que nos han acompañado con su esfuerzo, ganas y buenos ratos, en este remoto lugar donde nunca nos dejara de sorprender la soledad y la armonía de sus paisajes. Y también nuestra gratitud a la empresa Bujarkay que una vez más nos alquiló unos excelentes todo-terreno, imprescindibles para estas singladuras.

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Harmusch publica en Oryx

ORXRecientemente hemos recibido una buena noticia. La revista científica Oryx – The International Journal of Conservation (www.oryxthejournal.org) va a publicar un artículo que resume nuestros cuatro años de campañas de seguimiento de la gacela de Cuvier en medios saharianos. Su título es: Evaluating methods for surveying the endangered Cuvier’s gazelle (Gazella cuvieri) in arid landscapes. Esta especie, el harmusch en hasanía, es endémica del noroeste de África, donde su situación es bastante desconocida.

Al menos se sabe que sus poblaciones son muy reducidas y se encuentran notablemente fragmentadas y  afectadas por la caza furtiva. La mayor parte del conocimiento sobre esta especie se basa en trabajos no sistemáticos y, a menudo, en información de segunda mano recopilada por medio  de entrevistas a lugareños.

Nuestro equipo ha evaluado dos métodos de campo, diseñados para comprobar su eficacia a la hora de recopilar de manera científica datos demográficos básicos: muestreos de ejemplares observados directamente y muestreos de indicios indirectos (huellas y excrementos). Para ello, entre 2011 y 2014 hemos recorrido a pie 2.169 km a lo largo de diez expediciones que han prospectado una región de 20.000 km2 comprendida entre el bajo río Draa y la alta Sequiat al Hamra, un área ya sahariana en contacto con el Anti Atlas de Marruecos.

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Gacela de Cuvier (Gazella cuvieri) en plena exhibición

Los resultados indican que ambos métodos son adecuados para obtener información fidedigna sobre la situación de las gacelas de Cuvier; el muestreo de indicios indirectos es muy eficiente detectando a la especie, mientras que las estimas de densidad basadas en muestreos de distancias requieren de un notable esfuerzo, si bien aportan  los mejores datos demográficos. Durante la realización del estudio hemos colaborado estrechamente con el CIBIO  de la Universidad de Oporto, en cuyos laboratorios se procedió a la identificación molecular de las valiosas muestras adquiridas en los mencionados recorridos. Lamentablemente, por limitaciones de espacio editorial, tuvimos que eliminar la evaluación del foto-trampeo aplicado a las gacelas, que también resultó en conclusiones aplicadas. En cualquier caso, hemos traído buenas noticias del desierto, pues si bien se pensaba que esta población estaba a punto de desaparecer, en realidad cuenta con unos mil individuos y con la mayor variabilidad genética conocida, lo que sin duda representa el núcleo más importante, con diferencia, a nivel mundial.

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Mediciones y toma de muestras en una de las expediciones

Por desgracia, también hemos constatado que los furtivos campan a sus anchas por la región, por lo que probablemente el futuro de esta población se encuentre comprometido. El agreste terreno parece ejercer una notable labor protectora lo que sin duda explica la persistencia de las duras gacelas de Cuvier, a pesar de todo. Ahora nos toca seguir buscando medios para colaborar en su protección en la práctica, a ver si este año tenemos más suerte con los proyectos a los que nos hemos presentado.

Un proyecto para la Fundación Panthera

Uno de los propósitos de haber formado una Asociación es conseguir fondos para financiar expediciones y cubrir, al menos una parte, los gastos en los que incurrimos al divulgar nuestra actividad (como congresos) o comprar el material (como cámaras-trampa) con el que llevamos a cabo nuestras pesquisas faunísticas.

Bajo el paraguas de la figura jurídica que otorga ser una Asociación, tenemos la cobertura necesaria para poder presentarnos a las diversas convocatorias de proyectos de investigación y/o conservación  que van surgiendo.

Con diversos argumentos, nos vamos presentando a todas las que se van poniendo a tiro y nuestros medios humanos son capaces de afrontar. Y por fin ha llegado una respuesta esperanzadora, y lo hace desde un organismo que es relevante en el mundillo en el que Harmush se mueve, la Fundación Panthera.

El objetivo de esta Fundación es tan simple como contundente: asegurar un futuro a los felinos y los paisajes que habitan. Algo que nos suena mucho y un foro en el que podríamos hacer más de una propuesta. Pero, como  veníamos diciendo, nuestra capacidad de acción es limitada, y hemos de afinar y precisar los proyectos que presentamos.

Uno de los programas que la Fundación Panthera financia lleva por título ‘Small Cat Action Fund’, lo cual encaja a la perfección con una serie de descubrimientos relativamente recientes por parte de nuestro equipo y que tienen que ver con el gato de las arenas (Felis margarita).

Así, aprovechamos la ocasión para redactar una propuesta en la que  un proyecto cuyo objeto de estudio  es el gato de las arenas. Concretamente, lo que pretendemos hacer es actualizar la información sobre este esquivo felino que habita en el Sahara, territorio con el que estamos muy familiarizados.

Felis margarita

El gato de las arenas está incluido en la  Lista Roja de la UICN, y es una especie muy mal conocida. Debido a la dureza de los hábitats por los que deambula, los desiertos norteafricanos y del occidente asiático, su estado actual y su distribución  son inciertos. Prueba de ello, es que tan solo existen mapas de distribución con carácter tentativo y que la propia UICN ha calificado su tendencia poblacional como desconocida.

Con estas necesidades de conocimiento y puesto que Harmusch ha dado con el gato en varios de los bandazos saharianos, lo que proponemos a la Fundación Panthera es realizar un sondeo sistemático por las zonas que creemos más proclives. Además de este aporte, que no es menor, sabemos por experiencia y por la visión multidisciplinar de nuestro grupo (Harmusch es un ente polifacético y en cada viaje se registran y toman datos sobre  diversos aspectos faunísticos; el índice de nuestro libro LINK es prueba de dicha versatilidad) que el esfuerzo para detectar y estudiar gatos de las arenas puede redundar en beneficio de otras especies de felinos muy amenazadas, como el guepardo sahariano (Acinonyx jubatus hecki) y el caracal norteafricano (Caracal caracal algira).

Ambas especies han habitado, al menos hasta tiempo muy recientes, nuestra zona de estudio y aunque el guepardo parece que se ha extinguido, es imposible sacar conclusiones si el lugar no se rastrea a fondo. Algo parecido sucedía con el lince del Himalaya [1]. Se sugería que podría haberse extinguido en algunas zonas importantes, pero nadie había ido a mirar. Como el caso que nos ocupa, son terrenos complicados, allí eran los valles himaláyicos y aquí el desierto, y es necesario meterse a fondo para tomar datos y sacar conclusiones.

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Nuestros propósitos son: (i) evaluar el estado del gato de las arenas en las zonas del Sahara Atlántico que hemos prospectado durante los últimos años, por medio del uso de cámaras trampa y el análisis molecular de excrementos, con lo que se pretende estimar tanto la densidad poblacional como su distribución. (ii) Además  queremos recoger información relevante sobre su selección de hábitat y coexistencia con otros mamíferos simpátricos (gato montés, fenec, zorro de Rüppell, ratel, etc…). (iii) Usando el mismo protocolo, prospectaremos la existencia de otras especies, incluyendo a los probablemente desaparecidos guepardo y caracal.

Tras la respuesta afirmativa a nuestra propuesta formal por la Fundación, hemos de concretar un proyecto operativo estimado en 14.000 dólares, que esperemos sea finalmente financiado. Crucemos  los dedos. Y si no nos lo dan, siempre podremos recurrir a nuestro viejo argumento: el éxito de nuestras solicitudes aumenta nuestra capacidad de trabajo y prospección, pero su fracaso no impedirá que sigamos yendo al Sahara. Eso lo sabemos todos.

[1] Aquella expedición quedó narrada en el libro Altitud en vena

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Expedición al Oued Afra y al Oued Khat. Diciembre 2015.

El pasado mes de diciembre de 2015 realizamos una expedición zoológica al Sáhara Atlántico de diez días de duración, con el beneplácito del Alto Comisariado de Aguas, Bosques y Lucha Contra la Desertificación de Marruecos. En esta ocasión nos acompañó Benigno Varillas, todo un inmenso honor para Harmusch. Los principales objetivos fueron dos: 1) intentar obtener fotografías mediante cámaras trampa de la esquiva mangosta esbelta en el Oued Afra, y 2) prospectar la cuenca del Oued Khat en busca de gacelas dorcas. Además, como de costumbre, recopilamos datos sobre el resto fauna vertebrada sahariana.

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Áreas prospectadas

Para “capturar” imágenes de la escurridiza mangosta, se instalaron 20 cámaras de infrarrojos pasivos en un área donde esta especie parece ser relativamente común, a juzgar por la cantidad de huellas que localizamos en expediciones previas. Estas cámaras permanecieron activas durante 5 días, tiempo demasiado limitado impuesto por la logística de la expedición. Y, de nuevo, no pudimos obtener ninguna foto de la especie objetivo. En experiencias similares previas (por ejemplo en abril de 2014) comprobamos como las huellas llegaban a quedarse a pocos metros del campo de las cámaras, pero el atrayente no funcionaba. En esta nueva ocasión, colocamos un atrayente de eficacia probada por uno de los nuestros en el desierto del Namib (Jesús Bautista), donde el año pasado consiguió foto-capturar mangostas esbeltas.

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Gato de las arenas (Felis margarita) en el Oued Afra, olisqueando el atrayente olfativo.

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Feneco (Vulpes zerda) en el Oued Afra.

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Ratel (Mellivora capensis) en el Oued Afra.

Lamentablemente, cinco días es poco esfuerzo y, de hecho, durante la retirada de las cámaras no se detectaron huellas de mangostas, por lo que es posible que en ese tiempo ningún ejemplar pasara por las proximidades. Eso sí, conseguimos un buen premio de consolación, ya que dos cámaras capturaron imágenes de gato de las arenas, probablemente de las primeras que se obtienen de la especie con este método. Este hecho, junto con los datos previos que hemos obtenido in situ, nos ha animado a solicitar un proyecto  a la Fundación Panthera, con el fin de estudiar a este pequeño gato desértico mediante foto-trampeo. Esperemos tener suerte y nos concedan la ayuda económica solicitaba (14.000 USD), pues es una de las especies de felino más desconocidas del Planeta y nuestra zona ofrece grandes posibilidades para su investigación. Las cámaras también tomaron numerosas imágenes de feneco, zorro rojo, gato montés africano y, por segunda vez en nuestras expediciones, de ratel.

El Oued Khat es un paleo-cauce afluente de la Sequiat Al Hamra por su margen izquierda, que llega desde una remota área del Sáhara Atlántico. Allí las gacelas dorcas fueron comunes en tiempos del profesor Valverde, allá por los años 60 y 70 del pasado siglo, aunque la explotación de la cercana mina de fosfatos de Bou Craa trajo un incremento muy serio de la caza furtiva. Nuestro equipo accedió a la parte más meridional y lejana de la cuenca, donde pudimos realizar cuatro puntos de muestreo intensivo.

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Paisaje típico del Oued Khat.

No localizamos ninguna evidencia de presencia reciente de gacelas, tan sólo dos cuernos en el interior de un cubil de chacal o de hiena rayada. Nuestros datos ponen en evidencia la mala situación de los ungulados silvestres en el Sáhara, para los que las eventuales medidas de protección llegarán demasiado tarde en amplias zonas, si es que  llegan. Es realmente triste ver esos bellos paisajes vacíos de sus otrora abundantes antílopes y avestruces. Aunque bien es cierto que mantienen unas condiciones aparentemente adecuadas para el retorno de las dorcas, los mohors y los órices cimitarra. Si los habitantes humanos del desierto lo permiten y lo reclaman, ojalá podamos colaborar en ello.

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Cuernos de macho de gacela dorcas (Gazella dorcas) del Oued Khat.

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Huella de caracal (Caracal caracal) en el Oued Khat, detalle de la impresión de una pata posterior tomado de un rastro completo.

Por fortuna, otras especies van aguantando el tipo. Hemos vuelto a encontrar un rastro muy completo de caracal (en enero de 2014 dimos con otro cerca de Aousserd) en el Khat, y una noche escuchamos claramente el reclamo de un ejemplar en celo en el Oued Ksat (Aydar Negro). Estos datos van confirmado la presencia de una población desértica de muy baja densidad y tal vez fragmentada, pero en apariencia muy extendida. Otros carnívoros observados directamente en fueron los ubicuos chacales (los lobos dorados norteafricanos), feneco y gato montés, así como huellas de zorro de Ruppell.

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Alondra ibis (Alaemon alaudipes) en el Oued Khat.

Entre los micro-mamíferos, desatacan por su interés biogeográfico las observaciones de meriones líbico y jid gordo. Se observaron 33 especies de aves, entre ellas el búho desértico, hallazgo que ha permitido obtener más egagrópilas para los estudios de alimentación. Por último, como siempre, agradecemos a Bujarkay los magníficos Defender que pone a nuestra disposición, y la gran amabilidad del profesor Abdeljebbar Qninba por gestionarnos los permisos de investigación.

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Equipo expedicionario. Diciembre 2015

Más información sobre expediciones y hallazgos en nuestro libro, >>sigue el link>>

Harmusch en el congreso de la SECEM

Las expediciones saharianas van dando sus frutos científicos. A lo largo de varios años hemos ido acumulando la experiencia logística necesaria para movernos por el Sahara y vamos sacando partido a un territorio fascinante que no deja de darnos sorpresas. Gran parte de este conocimiento se recoge en el libro que recientemente hemos publicado, Harmusch. Expediciones zoológicas al Sahara Atlántico. La presencia en diversos congresos nos permite ir poniendo en orden las ideas y trabajar los datos que vamos recolectando.

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Coalición de machos fotografiados mediante cámara trampa durante la realización de este estudio.

El día 5 de diciembre, en el XII congreso de la SECEM celebrado en Burgos, tuvo lugar la presentación de la charla “Ecología alimentaría del ratel (Mellivora capensis) en medios saharianos” donde se expuso los datos hasta ahora inéditos sobre la ecología trófica para esta especie. Este estudio fue posible gracias a las expediciones llevadas a cabo por Harmusch en el Sahara Atlántico desde el 2011 al 2014. El análisis de los excrementos recogidos y el seguimiento de sus rastros revelaron una interesante estrategia trófica que este fascinante carnívoro generalista adquiere en el Sáhara y probablemente en el norte de África. Los datos obtenidos indicaron que el lagarto de cola espinosa (Uromastyx sp.) presenta un papel fundamental en su dieta siendo la principal presa consumida. Esto lo convertiría en un especialista facultativo cuando esta presa se encuentra presente. El ratel se le considera casi amenazado (NT) por Marruecos y está protegido por la ley en la región del Sahara Atlántico donde se realizó este estudio. A pesar de ello, se desconoce gran parte de su biología en el norte de África. Mejorar nuestro conocimiento sobre las especies es de gran importancia para poder llevar a cabo medidas de conservación y gestionar eficientemente los hábitats de las poblaciones de especies amenazadas.

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Rastro de ratel donde se puede observar en la arena la marca dejada por la poderosa garra de la extremidad anterior, la cual nos recuerda a nuestro tejón euroasiático, y le otorgan de una fabulosa capacidad cavadora con la que obtiene la mayoría de sus presas.